Los incendios presionan al sector maderero francés tras quemar 42.000 hectáreas
Los incendios han arrasado más de 42.000 hectáreas de pino marítimo en Landas y Gironda, agravando la situación de un sector maderero afectado por la caída de la construcción. Francia comercializa 39 millones de m³ de madera al año, valorados en 3.600 millones de euros en 2025.
El fuego afecta a un recurso comercial clave
Los incendios de finales de julio arrasaron más de 42.000 hectáreas de bosque en Landas y Gironda. El daño afecta a una fuente importante de pino marítimo para la construcción, el mobiliario, el papel y la calefacción en Francia. El impacto llega cuando el conjunto del sector maderero ya sufre la caída de la construcción de obra nueva.
Francia comercializa cada año 39 millones de m³ de madera, equivalentes a unos 30 millones de toneladas, según el Observatorio de los Bosques Franceses. El valor de ese volumen se estimó en 3.600 millones de euros en 2025. La tala total anual alcanza aproximadamente 57 millones de m³, ya que los propietarios forestales privados reservan una parte de la madera para calentar sus viviendas.
La oferta comercial abastece tres mercados principales. La madera de obra se utiliza en construcción y muebles, la madera energética se vende como leña y pélets, y la industrial se destina a fabricar papel y cartón. El pino marítimo participa en los tres segmentos, lo que amplía el posible alcance de las alteraciones provocadas por los incendios.
El pino marítimo abastece varios mercados
El pino marítimo es la única especie indicada para el bosque afectado de Landas y Gironda. Utilizado originalmente para pasta de papel y estructuras, también se ha convertido en una madera demandada para calefacción por ser una de las especies más baratas. France Bois Forêt situó su precio en 2025 en 53 euros por m³, frente a 190 euros para el roble y 155 euros para el fresno.
La diferencia de precios hace que el pino marítimo resulte atractivo para procesadores y hogares que buscan materia prima o combustible más económico. Sin embargo, los incendios pueden generar un volumen considerable de madera dañada. Será necesario evaluar, talar cuando sea posible y canalizar ese material hacia la industria sin saturar la capacidad local.
El sector afronta esta situación desde una posición débil. Le Progrès señala que la industria maderera pierde impulso desde 2022 debido al descenso de la construcción nueva. El precio medio de la madera de obra bajó el año pasado un 4 % interanual, hasta 83 euros por m³, reduciendo la capacidad de las empresas para absorber otra perturbación operativa.
Los pélets no reaccionarán de inmediato
La calefacción con madera se ha extendido en Francia, donde 2 millones de hogares ya disponen de estufas de leña. La demanda se aceleró tras la guerra en Ucrania y la consiguiente subida de los precios energéticos. Los pélets se encarecieron con fuerza entre 2022 y 2023 y llegaron a duplicar su precio. Desde 2024 se han abaratado considerablemente, aunque sin regresar al nivel anterior a la crisis.
Un saco de 15 kilogramos de pélets cuesta ahora una media de 6 euros. France Bois Forêt no espera que las grandes existencias de pino marítimo generadas por los incendios afecten de inmediato al combustible, porque los pélets se fabrican con residuos de aserradero. La madera de Landas y Gironda no llegará enseguida a esas instalaciones, aunque la organización considera posible una pequeña bajada de precios.
France Bois Forêt advierte de que el precio de los pélets depende esencialmente de la oferta y la demanda y podría volver a subir ante otra crisis energética como la de 2022. Su presidenta, Anne Duisabeau, pidió reforzar la prevención y la defensa contra incendios, adaptar las decisiones silvícolas a cada territorio e invertir de forma sostenida en la renovación forestal. Productores y procesadores afrontan así una tarea inmediata —gestionar la madera dañada— y otra de largo plazo: desarrollar bosques capaces de mantener sus funciones ambientales, económicas y sociales bajo las condiciones climáticas futuras.