Importaciones de muebles por casi 1.500 millones de euros presionan a Rumanía
Rumanía importó muebles por casi 1.500 millones de euros el año pasado, mientras sus fábricas exportaron cerca de 2.500 millones. La competencia asiática, la débil confianza del consumidor y la caída de los pedidos externos presionan a los fabricantes.
Las importaciones crecen mientras la producción sale al exterior
Rumanía importó muebles por casi 1.500 millones de euros el año pasado, pese a que sigue siendo un importante productor y exportador. Según Observator News, las importaciones rumanas de muebles se duplicaron durante la última década, mientras las procedentes de Asia se multiplicaron por 2,5. Los datos muestran una brecha creciente entre lo que fabrican las plantas locales y lo que compran los hogares rumanos.
Nueve de cada 10 muebles fabricados en Rumanía se exportan, informó Observator News. Los muebles de madera maciza producidos en el país llegan a clientes de Alemania, el Reino Unido y Estados Unidos. Las exportaciones totales rozaron los 2.500 millones de euros el año pasado, aunque esa cifra supera en solo un 14 % la registrada hace 10 años.
El mercado nacional se ha convertido así en uno de los más difíciles para las fábricas rumanas. Los productos importados, especialmente los asiáticos, compiten sobre todo mediante el precio. Un mueble fabricado en Rumanía puede costar hasta 10 veces más que uno comparable importado de China, lo que limita el número de consumidores dispuestos o capaces de elegir el producto nacional.
La competencia en precios coincide con una demanda débil
El arquitecto y fabricante rumano Ștefan Crețu Voicu declaró a Observator News que competir con productores turcos y chinos mediante el mismo tipo de artículo deja la batalla cuesta arriba desde el principio. A su juicio, las empresas rumanas deben invertir más en investigación e innovación para compensar la ventaja de costes generada por una mano de obra más barata.
La baja confianza de los consumidores añade presión. Dan Șucu, presidente de Concordia, señaló que el problema central de la industria es conseguir que los clientes recuperen el optimismo sobre el futuro. Un consumidor entrevistado por Observator News afirmó que, dada la situación económica actual, probablemente pocas personas pagarían más por muebles rumanos.
La presión también aumenta en los mercados de exportación. Los pedidos extranjeros están disminuyendo y una parte importante de los fabricantes prevé que sus ventas se reduzcan a la mitad este año, según Observator News. El sector afronta así un doble desafío: importaciones baratas dentro del país y menor demanda en los mercados exteriores que absorben la mayor parte de la producción rumana.
Los fabricantes buscan diferenciarse y abrir mercados
Las empresas rumanas están modificando productos, acabados y tejidos, además de presentar nuevos diseños. Mariana Păcurar, administradora de un fabricante rumano, indicó que su empresa busca clientes en Ucrania, la República Checa, Hungría y el Reino Unido. Esta diversificación puede reducir la dependencia de los destinos tradicionales, pero los productores todavía deben afrontar precios internos elevados y un entorno difícil tras un año de sucesivas cargas fiscales.
La industria también intenta ganar visibilidad en el mercado nacional. Más de 170 fabricantes presentan sus creaciones en Romexpo, la mayor feria del mueble de Rumanía. Dumitru Blaga, presidente de la Asociación de Fabricantes de Muebles de Rumanía, sostuvo que los consumidores deberían prestar más atención al producto nacional, dado su reconocimiento en el extranjero. Sin embargo, para elevar las ventas internas no bastará con destacar el origen rumano: las fábricas deberán ofrecer diseño, calidad y valor diferenciados que justifiquen la brecha de precios frente a las importaciones asiáticas.