La IA y los datos satelitales elevan un 33 % los rendimientos de maíz y girasol en Kirguistán
Un proyecto piloto en la aldea de Ak-Sai, distrito de Ton, elevó un 33 % los rendimientos de maíz y girasol mediante monitoreo satelital e inteligencia artificial, informó Akchabar. La parcela se regó dos veces y no usó agua adicional. El proyecto se ejecuta con la Universidad Nacional de Kirguistán y el proyecto Kirguistán Satélite.
Un proyecto piloto en la aldea de Ak-Sai, en el distrito de Ton (Kirguistán), elevó un 33 % los rendimientos de maíz y girasol mediante el uso de datos satelitales e inteligencia artificial, informó el medio económico kirguís Akchabar. El resultado se logró sin aumentar el volumen de agua de riego aplicado a la parcela.
El proyecto se ejecuta junto con la Universidad Nacional de Kirguistán y el proyecto Kirguistán Satélite. Los especialistas monitorean el estado de los campos agrícolas y analizan los factores que influyen en el crecimiento y el desarrollo de las plantas, según Akchabar.
Selección de variedades por análogos climáticos
Con inteligencia artificial se estudiaron territorios de la provincia de Issyk-Kul con condiciones climáticas similares. A partir de esos datos se determinaron las variedades de maíz y girasol que ofrecen buenos rendimientos en entornos comparables. Las semillas para el campo piloto se eligieron teniendo en cuenta las condiciones locales y la necesidad de usar el agua de riego de forma eficiente.
Ahí está el núcleo del método descrito. El proyecto no modificó el paquete de insumos, sino lo que se siembra, y el criterio de selección fueron las observaciones de zonas climáticamente análogas. La elección de la semilla fue un resultado del análisis de datos y no de la práctica local.
Dos riegos y un cultivo asociado
En Ak-Sai la siembra se hizo sin aumentar el consumo de agua. El campo se regó dos veces durante la temporada y el maíz y el girasol se cultivaron juntos en la misma parcela. Según datos del proyecto citados por Akchabar, el rendimiento en la parcela piloto creció un 33 %.
La cifra del agua pesa tanto como la del rendimiento. El riego es la restricción decisiva en buena parte de la tierra arable kirguisa, y un aumento de la cosecha con un presupuesto hídrico constante implica un mayor retorno por cada metro cúbico que llega al campo. La tecnología satelital y la inteligencia artificial permiten seguir el estado de los cultivos, detectar problemas a tiempo y usar el agua de riego de manera más racional, señala el informe.
Lo que la publicación no precisa
El informe no indica el rendimiento de partida frente al que se mide ese 33 %, ni la superficie de la parcela piloto, las variedades elegidas, las fechas de siembra y cosecha o el costo del componente satelital y analítico. Tampoco detalla el reparto entre maíz y girasol en la cosecha conjunta. Para productores, proveedores de semilla e inversores que evalúen replicar el esquema, son justamente esas cifras las que definen si el enfoque se paga solo.
Una sola parcela en una sola campaña no permite separar el aporte de la tecnología del de las condiciones climáticas de ese año. El cultivo asociado de maíz y girasol es una segunda variable junto a la elección varietal y el monitoreo satelital, y el material publicado no reparte la ganancia entre ambos factores. Harían falta datos de varias parcelas y varias campañas para tratar el 33 % como un resultado repetible y no como una primera observación.
La cuestión de la escala
A partir de los resultados se estudia extender la experiencia a otros distritos del país y aplicar más ampliamente las tecnologías digitales en la agricultura, informó Akchabar.
Lo más transferible de Ak-Sai es la capa analítica, no la parcela. Una base que cartografía los análogos climáticos dentro de la provincia de Issyk-Kul y los vincula con el desempeño varietal se construye una vez y luego puede consultarse para cualquier campo con condiciones comparables, y el costo marginal de sumar una parcela a un servicio de monitoreo satelital es muy inferior al de crear el servicio. Lo que no escala solo es todo lo que viene después: disponibilidad comercial de la semilla seleccionada, agrónomos capaces de actuar sobre las alertas e infraestructura de riego que entregue agua en los plazos que recomiendan los modelos. En una parcela piloto esa capacidad la aportaron directamente la Universidad Nacional de Kirguistán y el proyecto Kirguistán Satélite. A escala de distrito o de país, tendrán que aportarla las propias explotaciones.
El maíz y el girasol están en la base de las cadenas internas de piensos y aceite vegetal, por lo que el rendimiento por hectárea y por metro cúbico de agua interesa de forma directa a los procesadores y a los importadores de ambos productos. Akchabar no informó volúmenes, precios ni efecto comercial alguno del piloto.