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Los genéricos españoles alertan de desabastecimientos por los aranceles farmacéuticos de EEUU

La patronal española de genéricos, AESEG, advierte de que los posibles aranceles estadounidenses a los medicamentos elevarían los costes y el riesgo de problemas de suministro. Washington pretende atraer producción farmacéutica, pero los fabricantes europeos ya afrontan presión sobre precios y márgenes.

Los genéricos españoles alertan de desabastecimientos por los aranceles farmacéuticos de EEUU

La industria española alerta sobre el suministro

La industria española de medicamentos genéricos ha rechazado la amenaza del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de imponer aranceles a las importaciones farmacéuticas. La Asociación Española de Medicamentos Genéricos, AESEG, sostiene que la medida podría elevar el riesgo de desabastecimientos y añadir presión a unas cadenas de suministro con poco margen para absorber nuevos costes.

El Economista informó de la preocupación de la asociación después de que Trump anunciara la posible aplicación de aranceles a los productos farmacéuticos que entran en Estados Unidos. Washington no plantea la medida como un simple ajuste comercial. Su objetivo declarado es conseguir que las compañías fabriquen más medicamentos en territorio estadounidense y reduzcan la producción en centros extranjeros.

La amenaza afecta a una cadena internacional

La industria farmacéutica depende de redes que conectan la fabricación de principios activos y medicamentos terminados con el envasado y la distribución. Según HuffPost España, la Administración estadounidense abrió investigaciones de seguridad nacional sobre las importaciones de productos farmacéuticos y semiconductores, que podrían servir de base para nuevos gravámenes. Trump ha señalado a Irlanda, India y China como países de origen de medicamentos consumidos en Estados Unidos.

Los fabricantes de genéricos tienen una capacidad limitada para trasladar costes adicionales a sus clientes. Estos medicamentos compiten principalmente por precio, mientras los sistemas de reembolso y precios de referencia restringen las subidas. Un arancel cobrado en la frontera estadounidense tendría que ser absorbido por fabricantes o importadores, repercutido al comprador cuando lo permita el contrato o provocar la retirada de productos cuyos ingresos ya no cubran la fabricación y la logística.

Las fábricas europeas ya soportan mayores costes

La advertencia coincide con el debate sobre la resistencia de la producción farmacéutica en España y la Unión Europea. Cinco Días informó anteriormente de que España exportó más de 21.000 millones de euros en medicamentos en 2023, lo que convirtió al sector en el quinto producto nacional más exportado. Las asociaciones farmacéuticas también cifraron en más de 1.500 millones de euros los sobrecostes causados durante dos años por la inflación posterior a la guerra de Ucrania. Advirtieron de que unas plantas debilitadas o con menos capacidad reducirían las exportaciones y elevarían las importaciones extracomunitarias.

La presión sobre los precios es especialmente intensa entre los genéricos. El País ha informado de discrepancias entre fabricantes por las fuertes rebajas aplicadas a medicamentos de uso extendido. Towa Pharmaceutical dejó de vender un producto al considerar que su comercialización era económicamente insostenible. Teva indicó que igualar un precio inferior podría obligarla a operar por debajo de costes. AESEG también ha recordado que en España se comercializan medicamentos con un precio industrial inferior a 1,60 euros.

El diseño del arancel determinará el riesgo

El impacto dependerá del tipo final, los productos y países incluidos y las posibles exenciones para genéricos o medicamentos esenciales. Un gravamen amplio afectaría a exportadores, mayoristas estadounidenses, proveedores sanitarios y pacientes si otros fabricantes no pueden sustituir rápidamente los volúmenes perdidos. Las exenciones limitarían el golpe inmediato a los productos esenciales, aunque mantendrían la incertidumbre sobre inversiones, contratos e inventarios.

La intervención de AESEG sitúa la disponibilidad de medicamentos en el centro del debate. Estados Unidos quiere atraer fábricas, pero crear capacidad farmacéutica exige inversión, autorización regulatoria y tiempo. Hasta que las nuevas plantas estén operativas, gravar a los proveedores extranjeros actuales podría encarecer las compras y reducir el número de fuentes comercialmente viables. Para fabricantes y distribuidores, la cuestión no es solo dónde se producirá en el futuro, sino cómo se mantendrá el suministro durante cualquier traslado.

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