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Fiyi sitúa la caña de azúcar en el centro de su estrategia de resiliencia climática

El Instituto de Investigación Azucarera de Fiyi considera que la caña puede resistir sequías, inundaciones y suelos pobres, por lo que le asigna un papel estratégico frente al clima. El plan combina nuevas variedades, mejora del suelo, mecanización y diversificación, mientras recomienda limitar nuevas plantaciones durante la escasez de agua.

Fiyi sitúa la caña de azúcar en el centro de su estrategia de resiliencia climática

La caña como activo nacional de resiliencia

La caña de azúcar podría desempeñar un papel central en la adaptación de los agricultores de Fiyi a los crecientes efectos del cambio climático, según el doctor Shalendra Prasad, nuevo director ejecutivo del Instituto de Investigación Azucarera de Fiyi (SRIF). Prasad destacó como ventaja clave la capacidad del cultivo para soportar sequías, inundaciones y suelos pobres.

Según Prasad, esa resistencia justifica que la caña ocupe un lugar estratégico en la investigación y las políticas públicas. Post-Courier informó que el directivo quiere superar el discurso negativo sobre la rentabilidad y el futuro del cultivo y promover su consideración como un activo nacional.

Su propuesta contempla un único plan estratégico para toda la industria, capaz de alinear a agricultores, organizaciones y demás participantes en torno a prioridades comunes. Entre ellas figuran el aumento del rendimiento mediante una mejor salud del suelo, recomendaciones de fertilización más eficaces y nuevas variedades de caña.

La sequía cambia las prioridades inmediatas

La estrategia de largo plazo se plantea mientras Fiyi afronta sequía y condiciones de El Niño. Prasad advirtió que la temporada actual podría ser difícil para los productores y les aconsejó restringir las nuevas plantaciones mientras persista la escasez de agua.

En su lugar, los agricultores deberían concentrarse en producir caña semilla de calidad para futuras siembras. El objetivo es mantener la capacidad de ampliar la producción cuando mejore el tiempo, sin dedicar ahora el agua y los recursos limitados de las explotaciones a una expansión extensa de la superficie.

Este planteamiento antepone el material de siembra y la preparación de los campos al crecimiento inmediato del área cultivada. La calidad de la caña semilla determinará la rapidez con que las fincas podrán responder cuando se recuperen las lluvias y la disponibilidad de agua.

Diversificación, maquinaria y reducción de costes

Prasad también animó a los productores a destinar parte de sus tierras a otros cultivos y a la ganadería, manteniendo la caña como actividad principal. Sugirió que entre el 20 % y el 30 % de la superficie agrícola podría dedicarse a producciones alternativas para aportar ingresos adicionales y reducir la exposición a riesgos meteorológicos y de mercado.

La diversificación no busca sustituir a la caña, sino reforzar los ingresos de las explotaciones que dependen de ella. La producción mixta puede ofrecer otra fuente de ingresos cuando la sequía, las inundaciones o los problemas del suelo afectan al rendimiento, además de ampliar el aprovechamiento de la tierra.

El SRIF centrará su investigación en elevar los rendimientos y reducir los costes de producción. Prasad señaló que serán necesarias inversiones continuas en mecanización, salud del suelo y nuevas variedades, junto con una acción coordinada de la industria. La recuperación de la confianza dependerá de que la investigación, las prácticas agrícolas y las políticas formen parte de un mismo programa de largo plazo.

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