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Los fertilizantes podrían seguir por encima del nivel precrisis hasta 2028

CoBank prevé que las restricciones de capacidad y materias primas mantengan elevados los precios de los fertilizantes durante varias campañas, especialmente los fosfatados. Argus estima que el consumo de DAP, MAP y TSP podría caer un 13 % en 2026, con una producción inferior a 60 millones de toneladas.

Los fertilizantes podrían seguir por encima del nivel precrisis hasta 2028

La pérdida de capacidad sustituye al choque comercial de 2022

Los precios mundiales de los fertilizantes, especialmente los fosfatados, podrían permanecer hasta 2028 por encima de los niveles anteriores al conflicto en Oriente Medio, según un estudio de CoBank difundido por ZOL.ru. Aunque las cotizaciones han retrocedido desde sus máximos, la oferta limitada seguirá presionando el mercado durante varias campañas agrícolas. La Universidad Estatal de Dakota del Norte, cuyo pronóstico cita CoBank, prevé que los precios entren en una meseta prolongada tras su subida inicial y se mantengan por encima del nivel precrisis.

CoBank diferencia la situación actual de la crisis de fertilizantes de 2022. Entonces, compradores y vendedores tuvieron que redirigir principalmente los flujos comerciales. El problema actual también incluye la pérdida física o la reducción de capacidad productiva, cuya recuperación puede requerir mucho más tiempo. El estudio calcula que el conflicto en Oriente Medio afectó directamente o paralizó por completo unas 31 plantas de amoníaco. Otras 49 plantas de India, Pakistán y Bangladés redujeron o suspendieron la producción por el acceso limitado a materias primas.

La concentración en Oriente Medio amplifica la exposición mundial

Oriente Medio suministra más de 60 millones de toneladas de fertilizantes y materias primas, según las cifras citadas por CoBank. Unos 45 millones de toneladas pasan por el estrecho de Ormuz. La región representa además aproximadamente el 50 % del comercio mundial de azufre y más del 30 % de las exportaciones globales de urea. Una interrupción prolongada de la producción o el transporte repercute, por tanto, de forma inmediata en la disponibilidad y los precios de los mercados importadores.

Los fertilizantes fosfatados afrontan una presión especial porque su oferta ya era limitada antes de la última escalada en Oriente Medio. El amoníaco y el azufre son insumos variables esenciales para producir fosfatos, y la disponibilidad de ambos está bajo presión. Las restricciones de China a las exportaciones de fertilizantes fosfatados añaden otra limitación. La potasa se encuentra en una posición relativamente más estable, según CoBank, aunque su precio también acusa el aumento del coste del transporte.

La producción y la demanda de fosfatos afrontan un fuerte ajuste

Un pronóstico de Argus citado por CoBank indica que el consumo mundial de fosfato diamónico, fosfato monoamónico y superfosfato triple podría caer un 13 % en 2026. La producción quedaría por debajo de 60 millones de toneladas, frente a una previsión inicial de casi 69 millones de toneladas. La revisión responde a la escasez de materias primas y a las restricciones operativas de plantas en varios países.

Este panorama mantendrá la presión sobre las facturas de insumos y los márgenes agrícolas. Los productores son menos proclives a recortar la aplicación de nitrógeno porque una dosis insuficiente puede reducir directamente el rendimiento. El ahorro se concentra en fósforo y potasio: en Estados Unidos, sus dosis de aplicación han disminuido un 10–15 % durante los últimos años. El uso total de NPK por los agricultores estadounidenses ha bajado alrededor de un 20 % desde 2008, según el informe.

Las menores dosis crean un riesgo diferido para el rendimiento

Recortar fósforo y potasio puede proteger la tesorería a corto plazo, pero sus efectos agronómicos podrían aparecer solo después de dos o tres años. A medida que se agoten las reservas de nutrientes del suelo, los rendimientos podrían comenzar a bajar. CoBank advierte de que una reducción continuada del uso de fertilizantes en todo el mundo podría provocar un descenso moderado de la productividad y situar la producción agrícola por debajo del nivel alcanzable con dosis normales.

Ese resultado podría dar cierto apoyo a los precios mundiales de los cereales y otras materias primas agrícolas, pero obligaría a los productores a elegir entre el coste actual y el rendimiento futuro. CoBank no espera una vuelta rápida a las condiciones anteriores. Los fertilizantes nitrogenados y, sobre todo, los fosfatados siguen expuestos a paradas de plantas, escasez de materias primas e incertidumbre comercial. Para agricultores, procesadores y distribuidores, la previsión implica costes elevados, compras prudentes y una gestión nutricional más compleja al menos hasta 2028.

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