Extremadura prepara su industria tabaquera para el retroceso del cigarrillo
Extremadura produce el 98% del tabaco español y aporta el 19% de la producción de la Unión Europea. Agricultores, transformadores y ayuntamientos buscan preservar la cadena regional ante el avance de las alternativas sin humo.
El corazón tabaquero de España afronta un mercado distinto
Extremadura, origen del 98% de la producción española de tabaco, se prepara para la sustitución progresiva del cigarrillo convencional por alternativas sin humo. El cambio afecta directamente a agricultores, cooperativas, transformadores y municipios rurales de La Vera, Campo Arañuelo y el Valle del Tiétar, convertidos en uno de los principales centros europeos de cultivo.
Según The Objective, España es el segundo productor de tabaco de la Unión Europea y Extremadura aporta el 19% del volumen comunitario. Cerca del 74% de su producción se exporta, con ventas exteriores superiores a €70 millones. La cadena de valor aporta €91 millones al producto interior bruto regional y sostiene a más de 3.000 familias. Genera 1.900 empleos agrícolas directos y cerca de 20.000 puestos directos e indirectos en las actividades relacionadas.
El tabaco calentado ofrece una salida más allá de la combustión
Philip Morris, que compra anualmente alrededor del 30% de la hoja extremeña, sitúa los productos de tabaco calentado en el centro de su respuesta. Esta categoría utiliza tabaco real, pero sin combustión. En 2025, España se sumó a Italia entre los primeros países europeos que integraron la agricultura tradicional en este segmento, después de que la hoja española recibiera la certificación oficial para utilizarse en productos de tabaco calentado.
Los productos sin humo ya representan el 43% de los ingresos netos globales de la compañía. Su relación con Extremadura comenzó en 1992, cuando empezó a adquirir de forma ininterrumpida hoja de la región. La inversión acumulada en estas compras durante la última década alcanza €230 millones. Cesare Trippella, director de cadena de valor y relaciones externas, explicó que Philip Morris se abastece en numerosos países, pero solo obtiene materia prima para sus productos de nueva generación en siete, entre ellos España.
Las economías locales reclaman protección e inversión
La dependencia resulta especialmente visible en Losar de la Vera, donde el tabaco representa aproximadamente el 85% de la actividad económica, según su alcalde, Antonio Sánchez Díaz. Ante la preparación de legislación europea sobre el tabaco, el ayuntamiento está redactando cartas para las instituciones comunitarias y pide que las normas consideren a las poblaciones que viven del cultivo. La cooperativa local Coolosar agrupa a 600 personas, de ellas 400 socias y 200 asociadas, y también desarrolla actividades de ganadería caprina y fabricación de queso.
En Talayuela, sede de una de las dos principales fábricas de CETARSA, el 90% de las naves del polígono industrial alberga talleres mecánicos agrícolas, según el alcalde Roberto Baños Martín. El dato muestra que la demanda de tabaco sostiene actividades de maquinaria, transformación y servicios, además de las explotaciones agrarias. Los responsables municipales piden que las políticas escuchen a cultivadores, cooperativas, familias y jóvenes, y que respalden la innovación.
La modernización busca reducir costes y reforzar la resistencia
Philip Morris ha complementado la compra de hoja con programas de formación, digitalización y diversificación, entre ellos Programa Emprendedor y Cultivadores Digitales. Los proyectos de modernización incluyen la conversión de secaderos alimentados con combustibles fósiles a biomasa, el ahorro de agua y la reducción de la huella de carbono. Dos centros digitales de servicios de información en Olivenza y Almendralejo suman 145 empleos, ocupados mayoritariamente por profesionales extremeños y con una presencia femenina del 50%-60%.
El reto inmediato no consiste únicamente en sustituir un producto final por otro. Los agricultores deben conseguir que la hoja regional siga cumpliendo los requisitos de las tecnologías que ganan cuota, mientras transformadores y cooperativas necesitan inversión para mantener la productividad y el empleo. Como la mayor parte de la producción ya se vende en el exterior, la certificación para tabaco calentado abre a Extremadura una cadena internacional emergente. Sin embargo, la elevada concentración económica local también expone a los municipios si la demanda o la regulación europea cambian más deprisa de lo que la industria puede adaptarse.
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