Las exportaciones rusas de palanquilla a Turquía se frenan por los riesgos marítimos y las restricciones ferroviarias
Las acerías rusas han recortado sus exportaciones de palanquilla por el mar Negro: los riesgos para la navegación y las restricciones al transporte ferroviario hacia Novorossiysk impiden garantizar plazos de entrega, según Pravda.ru. El 22 de agosto la palanquilla rusa se valoraba en 463-465 dólares por tonelada FOB, mientras el material chino e indio llega a Mármara a 495-500 dólares por tonelada. Las pérdidas en la ruta sur en el segundo semestre se estiman en 7-8 millones de toneladas.
Las acerías rusas han reducido sus exportaciones de palanquilla de acero a través del mar Negro y los envíos a Turquía —uno de los principales compradores del semiacabado ruso— están prácticamente paralizados, informa Pravda.ru. El medio atribuye la interrupción a los riesgos para la navegación en la región y a las restricciones al transporte ferroviario hacia el puerto de Novorossiysk.
La interrupción pesa porque el abastecimiento turco de palanquilla depende en gran medida del material ruso. Según los datos citados por Pravda.ru, la cuota rusa supera el 29%, lo que convierte el fallo actual en crítico para las compañías rusas. Un parón de esa magnitud obliga a los relaminadores turcos a buscar toneladas de reemplazo y deja a las acerías rusas con volumen difícil de colocar.
La escasez de buques deja las ofertas en nominales
Los analistas de BigMint señalan que las ofertas de los productores rusos se han vuelto esporádicas y a menudo son solo nominales, porque los vendedores no pueden garantizar plazos de entrega ante la falta de barcos. Para un relaminador, un precio sin una ventana firme de llegada no es una oferta negociable: la palanquilla se compra contra un programa de producción, no como posición especulativa.
Las limitaciones ferroviarias en los accesos a Novorossiysk agravan el problema, porque completar una partida en el puerto resulta complicado incluso cuando hay material disponible en fábrica. Las rutas alternativas —por el Báltico o vía Georgia— se consideran no rentables por el coste de la logística.
Hay descuento, pero no hay ventas
El 22 de agosto la palanquilla rusa en puertos se valoraba en 463-465 dólares por tonelada (FOB), entre 3 y 4 dólares por debajo del nivel de la semana anterior. La palanquilla asiática entregada en el puerto de Mármara, flete incluido, alcanza los 495-500 dólares por tonelada. En ese contexto, los importadores turcos han empezado a comprar acero de China y de India.
- Palanquilla rusa: 463-465 dólares por tonelada FOB el 22 de agosto, 3-4 dólares menos que la semana previa
- Palanquilla china e india: 495-500 dólares por tonelada entregada en Mármara, flete incluido
- Cuota rusa en el mercado turco: más del 29%
La aritmética es atípica. La diferencia entre la valoración rusa FOB y el precio asiático entregado ronda los 30-37 dólares por tonelada, cuando el flete del mar Negro a Mármara es una fracción de la distancia desde Asia. Sobre base entregada, el material ruso debería ser claramente el más barato. Los compradores turcos pagan igualmente la prima: están poniendo precio a que la carga llegue realmente en fecha.
Hasta 8 millones de toneladas en juego
Maxim Shaposhkov estima las pérdidas en la dirección sur de exportación durante el segundo semestre en 7-8 millones de toneladas. Redirigir ese volumen íntegro a otros mercados sería difícil; de forma realista, no se colocaría más de la mitad.
Pavel Gamov apunta a los obstáculos para desviar los flujos hacia el Sudeste Asiático: distancias de entrega largas y una competencia dura con los productores locales. Usar los puertos bálticos como canal principal no es viable por los altos aranceles y fletes. Para volver a Turquía, las empresas rusas tendrían que ofrecer descuentos con toda probabilidad, lo que reduciría su margen.
Oleg Yemelchenkov advierte de que el cese de las exportaciones, combinado con una demanda interna débil, empeorará la situación de las siderúrgicas rusas. Añade un riesgo de plazo más largo: si los proveedores chinos e indios se afianzan en Turquía mediante contratos de largo plazo, recuperar a esos clientes será difícil incluso cuando la logística se normalice.