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Las exportaciones de maíz de Brasil pierden impulso en agosto tras subir 5,8 % entre febrero y julio

Los embarques brasileños de maíz crecieron 5,8 % interanual entre febrero y julio, pero el ritmo se desaceleró en agosto. Analistas de Itaú BBA, en un informe divulgado el martes 18 de agosto, atribuyen la desaceleración a la pérdida de competitividad del maíz brasileño y no a la falta de oferta, según Globo Rural.

Las exportaciones de maíz de Brasil pierden impulso en agosto tras subir 5,8 % entre febrero y julio

Las exportaciones brasileñas de maíz perdieron impulso en agosto tras una primera mitad sólida de la temporada de embarques. Entre febrero y julio los envíos crecieron 5,8 % frente al mismo período del año anterior, pero los analistas de Itaú BBA señalaron en un informe divulgado el martes 18 de agosto que el maíz brasileño perdió competitividad y que el ritmo exportador se desaceleró este mes, según Globo Rural.

Cinco meses de crecimiento y un cambio de ritmo

El aumento interanual de 5,8 % entre febrero y julio abarca la transición entre las dos cosechas brasileñas de maíz. La primera se destina en buena medida al mercado interno, mientras que la segunda —la safrinha, sembrada después de la soja y cosechada a partir de mediados de año— aporta la mayor parte del excedente exportable. Los meses de mayor embarque se concentran tradicionalmente en el segundo semestre, y eso es lo que vuelve relevante una desaceleración en agosto: llega justo cuando el programa de exportación debería acelerar.

La evaluación de Itaú BBA vincula la desaceleración a la competitividad y no a la disponibilidad. En términos prácticos, el maíz ofrecido en las terminales brasileñas ya no está en el nivel de precios al que los compradores internacionales están dispuestos a operar, independientemente del volumen que llegue del campo.

Cómo se define la competitividad del maíz

La competitividad exportadora de un grano a granel resulta de varias variables que las mesas de operaciones siguen de cerca:

  • Paridad de exportación: lo que un exportador puede pagar en el interior después de cubrir flete, costos portuarios y tipo de cambio, frente a lo que ofrecen los compradores domésticos.
  • El real frente al dólar: una moneda más fuerte reduce los reales que recibe el exportador por la misma venta en dólares.
  • Logística interna: el flete carretero desde Mato Grosso y Goiás hasta las terminales del arco norte y hasta Santos es uno de los mayores componentes de costo del maíz brasileño.
  • Orígenes competidores: los compradores de Asia, el norte de África y Medio Oriente alternan entre maíz brasileño, argentino, estadounidense y del mar Negro por diferencias de precio mínimas.

Cuando esas variables juegan en contra del vendedor, la línea exportadora deja de ofertar en el interior y el grano permanece en Brasil. Nada en la evaluación reportada apunta a un déficit de oferta: el dato de febrero a julio muestra que el volumen estuvo disponible hasta julio.

Qué implica la desaceleración para el mercado

Para exportadores y tradings, un agosto débil comprime el calendario. Las programaciones de buques armadas para un programa en aceleración deben rehacerse, y el volumen que no sale ahora se traslada a meses posteriores, cuando el maíz brasileño compite de forma directa con la oferta recién cosechada del hemisferio norte.

Dentro de Brasil el efecto es inverso. El grano que no sale por los puertos queda disponible para los compradores locales —las fábricas de alimento balanceado que abastecen a las cadenas avícola y porcina y las plantas de etanol de maíz concentradas en Mato Grosso—, que ganan una ventana de compra más larga y más barata. El costo del ajuste lo asumen los productores, ya que las primas del interior suelen ser lo primero en ceder cuando la demanda exportadora se retira. Para los importadores la consecuencia inmediata es limitada: otros orígenes cubren el hueco y el volumen brasileño regresa solo cuando el precio o el tipo de cambio restablecen la paridad.

Las variables a seguir en lo que resta de la temporada son el ritmo semanal de embarques, la cotización del real frente al dólar y la brecha entre las ofertas internas y las de exportación. El avance de 5,8 % entre febrero y julio sigue siendo la referencia: muestra que la temporada abrió por encima del año pasado y fija la base que el segundo semestre debe defender.

Análisis completo del mercado

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