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El etanol de maíz podría alcanzar el 45% de la producción de Brasil en diez años, según Unem

El etanol de maíz podría representar cerca del 45% de la producción total de etanol de Brasil en diez años, según las proyecciones presentadas por el presidente de Unem y recogidas por Canal Rural. La asociación atribuye la previsión al crecimiento de la capacidad instalada, al aumento de la mezcla obligatoria en la gasolina y a la expansión del mercado de coproductos.

El etanol elaborado a partir de maíz podría representar alrededor del 45% de la producción total de etanol de Brasil en los próximos diez años, según las proyecciones presentadas por el presidente de Unem, la asociación que agrupa a los productores brasileños de etanol de maíz, en declaraciones recogidas por Canal Rural.

La cifra corresponde a una proyección sectorial y no a una previsión oficial del Gobierno. Unem la vincula a tres procesos que deberían avanzar en paralelo: el crecimiento continuado de la capacidad instalada de etanol de maíz, el aumento de la mezcla obligatoria de etanol en la gasolina y la ampliación del mercado de los coproductos que genera una planta de maíz.

Una proyección basada en el aumento de capacidad

El primer pilar de la previsión es la producción misma. Canal Rural informó que el presidente de Unem señaló el avance de la producción de etanol de maíz como el principal motor de la cuota proyectada, lo que supone una construcción sostenida de plantas y no una incorporación puntual de volumen.

Para inversores y bancos, la diferencia entre los dos modelos brasileños de etanol es decisiva. Las unidades de caña dependen de la ventana de cosecha y de la decisión de asignación entre azúcar y etanol. Las plantas de maíz operan con grano almacenado y pueden funcionar todo el año, lo que modifica tanto el perfil de capital de un proyecto como la gestión del riesgo de materia prima.

La mezcla obligatoria como ancla de la demanda

El segundo pilar es la proporción de etanol mezclada en la gasolina. Según Canal Rural, Unem espera que el incremento de esa mezcla sostenga el crecimiento de la demanda del combustible.

El mecanismo es directo: una mezcla obligatoria más alta eleva automáticamente los volúmenes de etanol anhidro, sin depender de lo que elijan los conductores en el surtidor entre etanol hidratado y gasolina. Al mismo tiempo reduce la fracción de gasolina en cada litro vendido, razón por la cual los importadores de combustible y las refinerías siguen las decisiones sobre la mezcla con la misma atención que los productores de etanol.

Los coproductos amplían la base de ingresos

El tercer pilar citado por Unem es la expansión del mercado de coproductos. Una planta de etanol de maíz no vende solo combustible, y los ingresos de las demás corrientes de producto reducen el coste efectivo de cada litro de etanol.

  • Granos secos de destilería (DDG y DDGS), un alimento proteico que compite con la harina de soja y el maíz en las raciones de aves, cerdos y ganado.
  • Aceite de maíz, utilizado como materia prima para biodiésel y en aplicaciones industriales.
  • Dióxido de carbono de grado alimentario, captado en parte de las plantas y vendido a las industrias de bebidas y alimentos.

La consecuencia comercial es que los márgenes del etanol de maíz ya no dependen solo de los precios del combustible. También se mueven con la demanda de proteína animal, con las cotizaciones de la harina de soja y con el mercado de materias primas para biodiésel. Eso reparte el riesgo, pero ata al sector a varios ciclos de precios a la vez.

Lo que vigilará el mercado

La proyección tiene implicaciones directas para los flujos de granos. Brasil es uno de los mayores exportadores mundiales de maíz y cada tonelada procesada internamente en etanol y alimento balanceado es una tonelada que no llega al mercado exportador. Si se materializa la cuota que describe Unem, los compradores de Asia, el norte de África y Oriente Medio enfrentarían una demanda interna mayor y más permanente de maíz brasileño, en particular de la segunda cosecha, que aporta la mayor parte del excedente exportable.

Tres variables definirán si el 45% se sostiene. Las decisiones regulatorias sobre la mezcla en la gasolina fijan el techo de la demanda interna. El diferencial entre el coste de compra del maíz y los ingresos por etanol más coproductos determina si las nuevas plantas son financiables. Y el ritmo real de puesta en marcha de capacidad mostrará si el horizonte de diez años de la asociación refleja proyectos ya en curso o una ambición que todavía depende de que se comprometa el capital.

Análisis completo del mercado

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