España eleva un 49,6% sus importaciones de pescado y crustáceos de Marruecos
España importó 137,2 millones de kilogramos de pescado y crustáceos marroquíes en 2025, un 49,6% más que en 2018. El aumento amplía la oferta para transformadores y distribuidores, pero agrava el debate sobre la caída de la producción nacional, los costes de la flota y las diferencias regulatorias.
El volumen importado alcanza un máximo de siete años
España incrementó un 49,6% sus compras de pescado y crustáceos a Marruecos entre 2018 y 2025, según los datos de Datacomex analizados por THE OBJECTIVE. El volumen pasó de 91,7 millones de kilogramos en 2018 a 137,2 millones en 2025, el nivel más alto del periodo estudiado.
El valor de los envíos avanzó menos: aumentó un 39,4%, desde 620,1 millones de euros hasta 864,6 millones. El valor medio de importación bajó de aproximadamente 6,76 euros por kilogramo en 2018 a 6,30 euros en 2025, un descenso cercano al 6,8%. Los datos de 2024 y 2025 son todavía provisionales.
El crecimiento no fue continuo. Las importaciones ya habían alcanzado 137 millones de kilogramos en 2021, antes de retroceder en 2022 y recuperarse posteriormente. El récord en valor se registró en 2023, cuando las compras españolas de pescado y crustáceos marroquíes sumaron 901,7 millones de euros.
El comercio alimentario gana dimensión
Los productos pesqueros forman parte de un aumento más amplio de las importaciones agroalimentarias españolas desde Marruecos. Estas compras pasaron de 1.524 millones de euros en 2018 a 2.223 millones en 2024, un 46% más, según THE OBJECTIVE.
El mayor flujo ofrece a transformadores, distribuidores y minoristas españoles un suministro adicional procedente de un país vecino cuyo volumen de capturas supera al de España. Marruecos también recibe inversiones relevantes de empresas españolas que operan en sus aguas, por lo que la relación económica va más allá del comercio directo.
La producción pesquera española se sitúa en torno a 700.000 toneladas, según Javier Garat, secretario general de la Confederación Española de Pesca, Cepesca. Garat vinculó el debilitamiento de la producción a la pérdida de barcos y tripulantes bajo las estrictas restricciones europeas. Cepesca sostiene que las mercancías importadas no siempre afrontan las mismas exigencias sociales y medioambientales que las flotas europeas.
Los costes y la regulación presionan a la flota
El histórico acuerdo pesquero entre la Unión Europea y Marruecos continúa suspendido después de que la Justicia europea lo anulara por no haber consultado al pueblo saharaui. Existe el mandato de negociar un nuevo protocolo que respete la sentencia, aunque Garat calificó el proceso de extremadamente complejo. La falta de un acuerdo operativo afecta a empresas españolas con buques e inversiones vinculados a aguas marroquíes.
Cepesca también ha alertado sobre la captura de pez espada con redes de deriva en Marruecos y Argelia. Este arte está prohibido desde hace años en la Unión Europea por su impacto ambiental. Garat afirmó que la comercialización de esas capturas en el mercado comunitario reduce los precios del pez espada y perjudica a los productores europeos que cumplen las normas del bloque.
Los gastos operativos añaden presión sobre la flota española. En una reunión con el ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, Cepesca y la Asociación Empresarial de Acuicultura Española, Apromar, solicitaron medidas extraordinarias ante el aumento de los costes y la pérdida de rentabilidad. Cepesca situó el gasóleo en torno a 1,20 euros por litro y señaló que algunos segmentos de la flota ya reducen o paralizan su actividad. Para transformadores y compradores, el suministro marroquí facilita el abastecimiento; para las pesqueras españolas, su crecimiento intensifica el debate sobre costes, acceso a caladeros y equivalencia regulatoria.