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España busca ampliar su industria de biochar desde menos de 10.000 toneladas

España produce menos de 10.000 toneladas anuales de biochar, frente a más de 200.000 toneladas en Europa. Nuevas plantas y la demanda agrícola, constructiva y de eliminación de carbono podrían impulsar un salto de escala.

España busca ampliar su industria de biochar desde menos de 10.000 toneladas

La producción sigue en una fase inicial

España produce menos de 10.000 toneladas de biochar al año y se mantiene muy por detrás del mercado europeo, cuya producción anual supera las 200.000 toneladas y tiene a Alemania como principal actor. Según Invertia, de El Español, solo un pequeño grupo de empresas españolas opera actualmente a escala comercial, aunque avanzan proyectos en varias regiones.

El biochar se obtiene calentando materia orgánica mediante pirólisis. España dispone de abundante materia prima potencial en los residuos agrícolas, forestales y de la industria alimentaria. El material puede utilizarse en agricultura, ganadería, energía, construcción, procesos industriales y gestión ambiental. También permite generar créditos de eliminación de carbono, ya que 1 tonelada de biochar puede secuestrar entre 2,5 y 3 toneladas de CO2, dependiendo de la materia prima.

Productores actuales y nueva capacidad

Carboliva, fundada en 2017 por la familia Espuny, suministra biochar a un proyecto piloto de pavimentación en Barcelona que incorpora huesos de aceituna carbonizados. Su planta, ubicada en las instalaciones de Coosur–Acesur en Puente del Obispo, Jaén, procesa cada campaña entre 12.000 y 15.000 toneladas de hueso limpio y seco o de orujillo. La operación genera 6.000-8.000 kilogramos de vapor por hora para la extracción de aceite y produce simultáneamente 4.000-5.000 toneladas anuales de biochar. También secuestra más de 10.000 toneladas de CO2 al año. La empresa ha alcanzado una facturación de €2 millones.

Maclean Biocarbon produce biochar a partir de cáscara de almendra en Hellín, Albacete, utilizando residuos de una planta almendrera situada en el mismo complejo industrial. Su unidad puede producir hasta 6,4 toneladas diarias, aunque no trabaja a plena capacidad durante todo el año. Euthenia Energy también ha anunciado la primera de tres grandes instalaciones en Puente Genil, Córdoba. Otros proyectos avanzan en Cantabria, Soria, Ciudad Real y Menorca.

El mayor cambio potencial de escala procede del proyecto de Biochar Norte en Tineo, Asturias. La planta prevé una capacidad anual aproximada de 15.000 toneladas, superior por sí sola a toda la producción real actual de España. Biochar del Sur, empresa conjunta de Bioliza y Pretium Renovables, desarrolla además una cartera de proyectos industriales en Andalucía para producir mejorantes del suelo a partir de biomasa agrícola, forestal y agroindustrial.

La agricultura y el biometano abren mercados

El grupo operativo Biochargae reúne a Fundación Ayesa, Volterra Ecosystems, G2G Algae Solutions, AICIA, cooperativas agrarias y otros socios. Su objetivo es convertir podas, cáscaras y otros restos vegetales en biochar para utilizarlo como enmienda del suelo. Los participantes sostienen que el material mejora la estructura y fertilidad, aumenta la retención de agua y almacena carbono de forma estable.

La política pública podría crear otro canal de demanda. España prepara un plan de fertilizantes que incluirá alternativas orgánicas a los productos agrícolas de síntesis. El reconocimiento de la pirólisis como tecnología de eliminación de carbono también puede elevar el atractivo de los proyectos para compañías que buscan o están obligadas a reducir sus emisiones.

Las plantas de biometano ofrecen otra vía para crecer. España cuenta con más de 200 iniciativas de biometano, incluidos 71 proyectos en tramitación en Andalucía. Estas instalaciones generan digestato, cuya aplicación directa en terrenos agrícolas está sometida a límites estrictos y que no se considera fertilizante. El Español informa de que el calentamiento controlado a 500 grados permite transformarlo en biochar certificable como fertilizante. Instalar unidades de pirólisis junto a las plantas de biometano permitiría gestionar el residuo y obtener a la vez un producto comercializable y una fuente potencial de créditos de carbono.

Análisis completo del mercado

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