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La escasez de agua complica la expansión del hidrógeno verde en España y Estados Unidos

Más del 35 % de la capacidad operativa y prevista de hidrógeno verde y azul en el mundo se encuentra en regiones con elevado estrés hídrico. España está especialmente expuesta mientras busca alcanzar 12 GW de electrolizadores en 2030, frente a solo 235 MW instalados actualmente.

La escasez de agua complica la expansión del hidrógeno verde en España y Estados Unidos

La inversión en hidrógeno afronta un límite hídrico

El hidrógeno verde se ha convertido en una prioridad de inversión para la Unión Europea, Estados Unidos y Japón, pero la disponibilidad de agua condiciona cada vez más la ubicación de los proyectos. Los electrolizadores separan el agua mediante electricidad renovable, de modo que la producción depende tanto del suministro eléctrico como de la fiabilidad y sostenibilidad de las fuentes hídricas locales.

El problema presenta una fuerte concentración geográfica. Motorpasión informa de que una quinta parte de los proyectos estadounidenses de hidrógeno verde se destinará a zonas con escasez de agua. En España, casi la mitad de los proyectos de hidrógeno estará situada en áreas de elevado estrés hídrico. El consumo de un electrolizador puede ser modesto frente a otros usos industriales, pero el impacto cambia cuando miles de toneladas de producción se concentran en regiones secas.

Una planta de hidrógeno alimentada por energía eólica y solar en el desierto de Sonora, Arizona, ilustra el problema. Motorpasión, que cita a CleanTechnica, señala que la instalación utiliza una fuente de agua subterránea que los expertos consideran insostenible. Si se incluye el agua necesaria para producir y operar la energía renovable, y el agua sobrante no regresa a las fuentes superficiales o subterráneas, el consumo podría alcanzar 1.200 millones de litros.

España combina objetivos ambiciosos y una elevada exposición

Un estudio de IRENA y Bluerisk citado por Motorpasión calcula que, en 2040, más del 46 % de los proyectos operativos y previstos de hidrógeno azul y verde en España estará en zonas de elevado estrés hídrico. A escala mundial, más del 35 % de la capacidad operativa y prevista de ambos tipos de hidrógeno se encuentra en esas regiones. El hidrógeno gris concentra actualmente la mayor parte de las extracciones de agua vinculadas a esta industria.

España podría necesitar hasta 45.000 millones de litros de agua al año para producir hidrógeno verde. La cifra sigue siendo pequeña frente a la agricultura, que consume 22.000 hectómetros cúbicos anuales y representa el 78 % del uso de agua del país. Sin embargo, la comparación nacional no elimina el riesgo local: las plantas de hidrógeno pueden competir con la producción alimentaria y la generación eléctrica convencional cuando las tres actividades dependen de una misma cuenca sometida a presión.

El Gobierno español ha fijado una meta de 12 GW de electrolizadores para 2030 y ha destinado 3.100 millones de euros en ayudas. La capacidad instalada actual es de solo 235 MW. Alcanzar el objetivo exige un amplio programa de construcción, mientras los promotores deben asegurar electricidad renovable, derechos de agua e infraestructura en emplazamientos adecuados.

La ubicación y el origen del agua pasan a examen

Varios proyectos españoles siguen adelante, entre ellos ATLAS de Repsol en Arteixo, Quixotgen en Albacete y ZaragozaH2V. Otros han sido retirados: el proyecto de la central térmica La Sevillana, de Repsol y RIC Energy, se canceló en julio de 2025; H2 Meirama, en Galicia, se abandonó en diciembre de 2025; y el proyecto de metanol Green Meiga, en Lugo, fue cancelado a principios de 2026. La fuente no atribuye todas las decisiones específicamente a la falta de agua, pero los cambios reflejan la dificultad general de convertir la capacidad anunciada en plantas operativas.

La disponibilidad de agua pasa así a formar parte de la rentabilidad del proyecto y deja de ser solo una consideración ambiental. Los promotores en regiones secas pueden necesitar fuentes alternativas, sistemas de reutilización o nuevas ubicaciones, lo que eleva las exigencias de infraestructura y operación. Inversores y compradores de hidrógeno deberán evaluar el origen del agua, la demanda competidora dentro de la cuenca y la probabilidad de mantener el acceso durante toda la vida útil de la planta.

La cuestión también afecta al ritmo al que el hidrógeno verde puede sustituir a la producción convencional. Según la Comisión Europea, el hidrógeno representó menos del 2 % del consumo energético de Europa en 2022 y se empleó principalmente para fabricar productos químicos como plásticos y fertilizantes. El 96 % se produjo con gas natural, generando importantes emisiones de CO₂. El hidrógeno renovable puede reducirlas, pero los proyectos situados en mercados con estrés hídrico deberán demostrar que su base de recursos es viable además de baja en carbono.

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