El empleo minero cae en Polonia ante el descenso de la demanda de carbón
Los trabajadores abandonan la minería polaca de hulla a un ritmo seis veces superior al promedio de los tres años anteriores, según Instrat. La demanda de hulla térmica cayó un 40 % en seis a ocho años y seguirá bajando con la entrada de parques eólicos marinos y nuevas centrales de gas.
Se aceleran las salidas en los grandes grupos carboneros
La minería polaca de hulla pierde trabajadores a un ritmo creciente, mientras los incentivos económicos facilitan las salidas y la demanda del sector eléctrico sigue contrayéndose. El centro de estudios Instrat observa una aceleración de seis veces frente al promedio de abandonos de la profesión registrado durante los tres años anteriores, declaró su presidente, Michał Hetmański, a WNP.
En Jastrzębska Spółka Węglowa, 2.033 empleados habían pasado a permisos mineros o a permisos para trabajadores de plantas de tratamiento mecánico de carbón hasta el 31 de agosto. Otras 668 personas habían aceptado indemnizaciones únicas. En Polska Grupa Górnicza, 706 empleados habían recibido indemnizaciones hasta finales de junio y 1.754 habían iniciado permisos mineros. En total, 5.161 trabajadores de ambas empresas utilizaron estos mecanismos, aunque los periodos declarados son distintos.
Las ayudas reducen el coste de abandonar el sector
La reducción de las plantillas se apoya en la ley sobre el funcionamiento de la minería de hulla aprobada durante el actual mandato del Ministerio de Energía. La norma contempla indemnizaciones únicas de hasta 170.000 eslotis netos. Los empleados subterráneos a los que les falten cinco años para jubilarse pueden acceder a un permiso minero remunerado con el 80 % del salario; el plazo es de cuatro años para los trabajadores de plantas de tratamiento de carbón.
Estas medidas permiten a las compañías reducir los costes laborales a medida que se contrae su mercado, aunque trasladan parte del coste de la reestructuración al Estado. El ritmo de las salidas también tiene consecuencias operativas: las empresas deben ajustar el empleo a una menor producción sin perder los conocimientos necesarios para explotar las minas con seguridad y cerrarlas. Para las regiones mineras, el impacto supera el empleo directo, porque una menor cantidad de minas reduce los pedidos a contratistas, plantas de tratamiento y proveedores locales.
La demanda de hulla térmica ya cayó un 40 %
Según Hetmański, la demanda de hulla térmica disminuyó un 40 % durante los últimos seis a ocho años. El experto espera una caída todavía más rápida cuando Polonia ponga en servicio parques eólicos marinos y nuevas centrales eléctricas de gas. La hulla también compite con el lignito nacional dentro del sistema eléctrico. Hetmański afirmó que, entre finales de la década de 2020 y comienzos de la de 2030, Polonia podría necesitar solo unas pocas minas, frente a las más de doce actuales.
La contracción de la demanda mantiene la producción nacional bajo presión. La salida acelerada de empleados puede impedir que la capacidad quede muy por encima de las necesidades de las eléctricas, pero el cierre de minas y la reducción de la producción deben coordinarse con la disponibilidad de generación sustitutiva. Un desfase podría modificar las necesidades de compra de las compañías eléctricas a corto plazo.
Las importaciones dependerán del ritmo del ajuste
WNP no aporta una previsión para las importaciones polacas de carbón. Su evolución dependerá de si la producción nacional disminuye más rápido o más despacio que el consumo. Si la reducción de personal recorta la producción antes de que caigan las compras del sector eléctrico, las generadoras podrían necesitar suministro exterior adicional de determinadas calidades o durante periodos concretos. Si la demanda baja al menos al mismo ritmo que la producción, las necesidades de importación también podrían reducirse.
La planificación energética tiene así consecuencias directas para las minas, las eléctricas y los comercializadores de carbón. La energía eólica marina y las centrales de gas reducirán la cuota del carbón, mientras las indemnizaciones y los permisos facilitarán una contracción más rápida y ordenada del empleo. La principal cuestión comercial ya no es si el mercado polaco de hulla térmica se reducirá, sino si la capacidad minera, las plantillas y la demanda eléctrica podrán descender con calendarios compatibles.