Egipto crea por primera vez una reserva anual de azúcar mientras el precio baja hacia 25 EGP por kilo
La reserva estratégica de azúcar de Egipto cubre por primera vez un año completo de consumo. La caída de los precios internacionales y una mayor oferta pública han acercado el precio minorista a 25 EGP por kilogramo, pero reducen los márgenes de la industria local.
La caída mundial de precios amplía el margen de Egipto
Los precios del azúcar en Egipto han bajado de forma notable durante las últimas semanas y se acercan a 25 EGP por kilogramo. El descenso internacional, el aumento de la oferta local y las compras públicas para reforzar las existencias están modificando el mercado. Según Al-Masry Al-Youm, la reserva estratégica del país cubre por primera vez un año completo de consumo.
Ahmed Fendi, responsable de la División del Azúcar de la Federación de Industrias Egipcias, afirmó que el azúcar crudo se había abaratado en las bolsas internacionales durante los últimos meses. La reducción del coste de importación llevó a las fábricas egipcias a revisar sus precios para mantener su competitividad y participación en el mercado nacional.
El Gobierno aprovechó los menores precios internacionales para ampliar la reserva y, al mismo tiempo, distribuyó volúmenes adicionales a través de puntos de venta públicos a 25 EGP por kilogramo. Según Fendi, esta oferta contribuyó a reducir los precios en el mercado libre. También señaló que Egipto se acerca a la autosuficiencia azucarera.
Aumenta la brecha entre costes y precios
El beneficio para los hogares contrasta con la creciente presión sobre los fabricantes nacionales. Los costes de producción subieron después de que el Gobierno elevara en la campaña actual el precio de compra de la remolacha azucarera. La medida buscaba apoyar a los agricultores ante el aumento de sus gastos, pero encareció el azúcar producido localmente.
Un responsable de una fábrica dijo a Al-Masry Al-Youm que importar azúcar crudo y refinarlo en Egipto ya resulta más barato que producir azúcar con materia prima nacional. Las fábricas venden actualmente a un promedio de 21.000-22.000 EGP por tonelada. Para obtener un margen adecuado, el precio debería alcanzar al menos 25.000-26.000 EGP por tonelada, lo que tras las distintas etapas comerciales situaría el precio al consumidor en unos 28 EGP por kilogramo.
La diferencia entre el coste de producción y el precio real de venta está reduciendo los márgenes y provoca pérdidas en algunas compañías. La persistencia de precios internacionales bajos puede aumentar la presión, porque el azúcar crudo importado continúa siendo un insumo más barato para las refinerías y fija una referencia difícil para la producción nacional basada en remolacha.
El mercado mundial sigue volátil
Los precios internacionales del azúcar descendieron durante 2026. Los datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura citados por el diario muestran que su índice mundial del azúcar cayó un 5,7 % mensual en junio, debido a una mayor oferta y mejores previsiones de producción. En julio, el índice repuntó parcialmente por la preocupación sobre el clima y su posible impacto en la producción.
Ashraf El-Gazayerly, presidente de la Cámara de Industrias Alimentarias de la Federación de Industrias Egipcias, dijo que el sector debe equilibrar tres objetivos: un precio justo para el consumidor en línea con los promedios mundiales, la rentabilidad de los fabricantes nacionales y el apoyo continuado a los agricultores para fomentar la remolacha.
La industria propone un apoyo basado en el mercado
El-Gazayerly defendió mecanismos de libre mercado en todas las etapas de comercialización del azúcar. También propuso un fondo que compense a los agricultores por aumentos imprevistos de sus costes sin intervenir en los precios fijados por contrato.
Este sistema permitiría separar el apoyo agrícola del precio de compra de las fábricas y limitar las cargas adicionales sobre los procesadores. La reserva anual refuerza la seguridad alimentaria y la capacidad de actuación del Gobierno, pero la continuidad de la producción local dependerá de que las fábricas cubran sus costes y los agricultores mantengan incentivos suficientes para sembrar remolacha.
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