El proyecto danés Greensand pasa a operación regular en el almacenamiento de CO2 bajo el lecho marino
El proyecto Greensand, que almacena dióxido de carbono bajo el lecho marino danés, ha entrado en operación regular tras varios años de inyecciones de prueba, según sus responsables. Zeit Online informó de que el proyecto todavía no ha alcanzado su objetivo. No se han divulgado los volúmenes inyectados, la capacidad autorizada ni los precios del almacenamiento.
El proyecto Greensand, que inyecta dióxido de carbono en un almacén situado bajo el lecho marino, ha entrado en operación regular, según sus responsables. Del paso informó Zeit Online, que recordó que el almacenamiento de CO2 en el fondo marino danés se había ensayado durante varios años antes del cambio.
La misma información deja claro que el proyecto todavía no ha alcanzado su objetivo. La operación regular marca el momento en que la inyección deja de ser una sucesión de ensayos y pasa a ser una actividad industrial rutinaria, pero es una etapa del desarrollo y no su culminación.
De la inyección de prueba a la operación estándar
El almacenamiento marino de CO2 se pone en servicio por fases. Una primera etapa confirma que la geología admite el volumen inyectado y lo retiene, que los pozos y los equipos submarinos se comportan según el modelo y que la vigilancia detecta el movimiento de la pluma de CO2. Solo después el operador pasa a la inyección continua al amparo de su permiso de almacenamiento.
La diferencia es relevante en términos comerciales. Las inyecciones de prueba se financian como trabajo de demostración, a menudo con apoyo público, y no obligan a aceptar volúmenes de terceros con un calendario. La operación regular implica disponibilidad permanente: el emplazamiento debe recibir, inyectar y reportar de forma continua, que es la condición que exigen los emisores antes de firmar contratos plurianuales de capacidad de almacenamiento.
Dinamarca ha impulsado el almacenamiento bajo el lecho marino apoyándose en su infraestructura marina y en los datos del subsuelo del mar del Norte, donde décadas de actividad petrolera y gasista han dejado un registro geológico detallado. Las normas de la Unión Europea sobre almacenamiento permanente de CO2 obligan al operador a demostrar el confinamiento, vigilar el emplazamiento y mantener su responsabilidad después de cesar la inyección, obligaciones que se prolongan mucho más allá de la última tonelada inyectada.
Parámetros clave sin divulgar
La información sobre este hito no cuantifica la operación. Quien quiera evaluar el emplazamiento danés necesitará cifras que no aparecen en estos textos:
- el volumen de CO2 inyectado hasta la fecha y el ritmo actual de inyección;
- la capacidad de almacenamiento autorizada y el calendario para alcanzarla;
- el precio por tonelada del almacenamiento y la estructura de esos contratos;
- los emisores que suministran el CO2 y la ruta de transporte hasta el punto de inyección.
Qué significa para el almacenamiento de carbono en Europa
La cadena europea de captura de carbono acumula desde hace tiempo más estudios de captura que almacenamiento confirmado. Las unidades de captura en cementeras, hornos de cal, plantas de valorización energética de residuos y refinerías solo son financiables si existe un lugar autorizado para el CO2 durante toda la vida del activo, y ese lugar tiene que estar operando, no proyectado. Un emplazamiento del mar del Norte en funcionamiento estándar reduce esa brecha para los emisores del norte de Europa.
La matización de los responsables, que el objetivo aún no se ha alcanzado, es lo que determinará el resultado comercial. La economía del almacenamiento depende de la utilización: pozos, plataformas, obligaciones de vigilancia y provisiones de responsabilidad cuestan prácticamente lo mismo con el emplazamiento lleno o a media carga. Elevar los volúmenes inyectados hacia la capacidad de diseño, y contratar el suministro necesario para ello, es el trabajo que queda tras este hito operativo.
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