← Volver a noticias

Los diamantes de laboratorio de China e India alteran los precios y la confianza en joyería

Los diamantes producidos en laboratorios de China e India ganan cuota en joyería mientras caen los precios de las piedras naturales. Su presencia en los anillos de compromiso comprados en Estados Unidos habría alcanzado ya el 61%.

Los diamantes de laboratorio de China e India alteran los precios y la confianza en joyería

La producción industrial desafía el precio del diamante natural

Los laboratorios de China e India pueden producir un diamante de un quilate en aproximadamente una semana mediante equipos de alta presión y alta temperatura, según la publicación checa Reflex. La piedra resultante pesa 0,2 gramos y es química y ópticamente indistinguible de un diamante natural. El proceso geológico equivalente tarda entre 1.000 millones y 3.000 millones de años.

En el proceso HPHT, una pequeña semilla de diamante natural se coloca en una prensa junto con una aleación de níquel, cobalto y hierro y un fragmento de grafito puro. La cámara alcanza 50.000 atmósferas y 1.500 grados Celsius, condiciones equivalentes a las existentes a unos 150 kilómetros bajo la superficie terrestre. El carbono del grafito se disuelve, atraviesa la capa metálica y cristaliza alrededor de la semilla. Esta tecnología abastece desde hace tiempo de diamantes industriales a herramientas y componentes de automoción, energía y electrónica, pero la producción de fábrica entra cada vez más en la joyería.

La amplia diferencia de precios acelera la adopción

Los precios de los diamantes de joyería de uno y dos quilates tocaron máximos tras la pandemia de Covid y desde entonces han descendido con fuerza, informa Reflex. La publicación atribuye la caída principalmente a la llegada de piedras sintéticas procedentes de fábricas chinas e indias. Incluso con márgenes considerables, un diamante de laboratorio de un quilate se vende al por mayor por el equivalente a unas 6.000 coronas checas. Una piedra extraída en Botsuana cuesta aproximadamente 14 veces más.

La diferencia modifica las decisiones de compra en Estados Unidos, donde la tradición del anillo de compromiso con diamante tiene especial arraigo. Las piedras sintéticas estuvieron presentes en el 45% de los anillos de compromiso comprados en 2025, según las cifras citadas por Reflex, y su cuota habría alcanzado después el 61%. Su popularidad ha crecido casi un 240% desde 2020. Muchos consumidores priorizan así tamaño, apariencia y precio frente al origen geológico, debilitando los esfuerzos del sector por mantener la prima de los diamantes naturales.

La identificación y el origen pasan a ser esenciales

El cambio plantea un problema de confianza para joyeros, comerciantes y compradores, porque la inspección visual puede no bastar para determinar el origen. Reflex citó al gemólogo Steve Richards, de Australian Diamond Wholesale Brokers, quien explicó a The Guardian que, pese a sus 30 años de experiencia, no podía distinguir cuál de dos piedras colocadas juntas había sido fabricada en un laboratorio. La clasificación fiable, la información al cliente y la documentación adquieren mayor importancia cuando productos físicamente similares tienen precios tan diferentes.

El negocio del diamante natural se apoyó históricamente en el control de la oferta y el marketing. De Beers, fundada en 1888, llegó a controlar hasta el 90% del comercio de diamantes en bruto desde la década de 1930, según Reflex. Más tarde aumentó la competencia en Rusia, Australia, Canadá y varios países africanos, pero la producción de laboratorio añade ahora capacidad sin las limitaciones geológicas de las minas. Cada año se extraen más de 25 toneladas de diamantes, aunque solo una fracción posee la pureza necesaria para joyería y la mayoría se destina a usos industriales.

La ética añade otra dimensión competitiva

Los productores de laboratorio también destacan la procedencia y el uso de energía. Durante la visita del primer ministro indio Narendra Modi a la Casa Blanca en 2023, este regaló a la primera dama estadounidense Jill Biden un diamante de 7,5 quilates. La piedra fue fabricada con energía renovable por el laboratorio indio Greenlab. El regalo mostró la capacidad de India para presentar las piedras sintéticas como artículos de lujo, no solo como sustitutos económicos.

La tarea inmediata para mineras, procesadores y distribuidores es delimitar claramente los segmentos del mercado. Las piedras naturales conservan un origen diferenciado y un relato de lujo consolidado, mientras que las fabricadas ofrecen la misma composición química y características ópticas a un precio mucho menor. Las empresas joyeras necesitarán información clara y una trazabilidad sólida para proteger la confianza del consumidor. Los productores de diamantes naturales deberán demostrar por qué la procedencia, la limitada disponibilidad de material apto para joyería y el origen minero justifican una prima que la capacidad de los laboratorios reduce progresivamente.

Utilizamos cookies para mejorar su experiencia de navegación, ofrecer contenido personalizado y analizar nuestro tráfico. Al hacer clic en "Aceptar todo", usted acepta nuestro uso de cookies. Puede gestionar sus preferencias o obtener más información en nuestra Política de privacidad.