La demanda polaca reduce la oferta de pellets de madera en Letonia antes del invierno
La fuerte demanda de Polonia está reduciendo la disponibilidad de pellets de madera y elevando los precios en Letonia, aunque el país produce unas cinco veces su consumo interno anual. El Gobierno estudia priorizar a los compradores locales, mientras los fabricantes rechazan limitar las exportaciones y prevén que el mercado se relaje tras la actual ola de compras.
La demanda polaca atrae pellets desde Letonia
El mercado letón de pellets de madera se está tensionando antes de la temporada de calefacción, ya que la fuerte demanda de Polonia desvía oferta que podría atender a los compradores nacionales. Según nra.lv, la disponibilidad de pellets en Letonia disminuye y los precios suben con rapidez, pese a que el país figura entre los mayores productores europeos.
La principal presión procede de Polonia, donde el Estado respalda ampliamente la sustitución de la calefacción de carbón por calderas de pellets, informó 360TV Ziņas. Esta política crea un mercado atractivo para los fabricantes letones e intensifica la competencia por el producto entre los clientes de exportación y los hogares del país.
La situación afecta a unos 40.000 hogares letones que utilizan pellets para calefacción. Su necesidad estacional ronda las 350.000 toneladas, mientras Letonia produce cada año aproximadamente cinco veces ese volumen. El problema no es, por tanto, una falta agregada de capacidad nacional, sino cuánta producción llega al mercado interno en el momento necesario y a un precio asumible.
Los ministros discrepan sobre una intervención
El ministro de Clima y Energía, Jānis Vitenbergs, ha pedido a los productores un acuerdo que dé prioridad al mercado nacional. Señaló que podrían aplicarse medidas regulatorias si las empresas no cooperan y la situación no mejora. Una opción en estudio obligaría a cada productor a vender en Letonia una proporción determinada de sus pellets.
El ministro de Economía, Viktors Valainis, mantiene una postura diferente. Considera que la exportación de pellets forma parte del libre mercado y que el Estado no debe limitar la capacidad empresarial para vender en el extranjero. A su juicio, las exportaciones benefician tanto a las compañías como al presupuesto público.
Los fabricantes de pellets y los representantes sectoriales también se oponen a la intervención. Advierten de que restringir las exportaciones podría ocasionar pérdidas financieras e incluso generar reclamaciones de indemnización contra el Estado. Cualquier asignación obligatoria al mercado interno tendría que equilibrar la seguridad energética de los hogares con los compromisos comerciales vigentes y el acceso de los productores a una demanda exterior mejor remunerada.
El coste de las materias primas aumenta la presión
La demanda de exportación no es el único factor que impulsa los precios. Las materias primas se han encarecido aproximadamente un 20 %, según el informe original. Esto eleva los costes de producción tanto si los pellets se venden en Letonia como en Polonia y limita la capacidad de una prioridad nacional para reducir por sí sola los precios minoristas.
Vitenbergs prevé conversar con la empresa forestal estatal AS Latvijas valsts meži sobre el acceso a astillas industriales y la ampliación de la capacidad productiva. Didzis Palejs, presidente de la Asociación Letona de Biomasa LATbio, cuestionó ese planteamiento. Explicó que los pellets de calidad prémium se fabrican con serrín y virutas de cepillado procedentes de empresas madereras, no con materias primas disponibles en Latvijas valsts meži, por lo que la solución propuesta no sería práctica para ese segmento.
Los productores sostienen que habrá pellets suficientes para todos los consumidores. Esperan que los precios bajen cuando termine la actual fiebre compradora, y las previsiones del sector indican que en invierno podrían ser incluso inferiores a los actuales. El riesgo inmediato para los hogares letones se concentra así en la disponibilidad a corto plazo y en el elevado coste de compra, mientras el debate político gira en torno a si los compromisos voluntarios bastarán para mantener el combustible de producción nacional al alcance del consumidor local.
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