La demanda europea de calefacción eleva la producción mundial de pellets a un récord
La producción mundial de pellets de madera aumentó un 10 % en 2025, hasta el récord de 53,5 millones de toneladas, y el consumo alcanzó 51,5 millones. Europa aportó el 45 % de la producción y concentró el 70 % de la demanda, impulsada por el uso récord en calefacción de pequeña escala.
La producción y el consumo mundial baten récords
La producción mundial de pellets de madera alcanzó un récord de 53,5 millones de toneladas en 2025. El volumen aumentó un 10 % frente al año anterior, el mayor crecimiento anual registrado en los últimos años. El consumo mundial también marcó un máximo de 51,5 millones de toneladas, según datos de la asociación sectorial Bioenergy Europe difundidos por Gramwzielone.pl.
Europa siguió siendo el centro del mercado. Al sumar los usos industriales y de pequeña escala, la región representó el 70 % de la demanda mundial y produjo el 45 % de los pellets. Tras dos años consecutivos de descensos, la producción europea, sin incluir Bielorrusia y Rusia, creció un 10 % hasta el récord regional de 24,1 millones de toneladas.
La producción mundial superó así al consumo en 2 millones de toneladas durante 2025. La fuente no facilitó precios ni datos comerciales por país. Sin embargo, la diferencia entre la cuota europea del consumo, del 70 %, y su participación en la producción, del 45 %, subraya la importancia de los proveedores externos y de los flujos comerciales dentro de Europa.
La calefacción doméstica sostiene la demanda europea
El consumo europeo de pellets en aplicaciones de pequeña escala superó los 19 millones de toneladas en 2025, otro récord. Solo los hogares utilizaron 15,3 millones de toneladas, un 5 % más que en 2024, después de varios años de crecimiento más moderado. Bioenergy Europe indicó que los equipos de pellets ya suministran calor renovable a más de 6,5 millones de hogares europeos.
Manolis Karampinis, director de desarrollo empresarial y membresía de Bioenergy Europe y director ejecutivo del European Pellet Council, señaló que las ventas de estufas de pellets mostraron signos de recuperación en varios mercados durante 2025. En su opinión, estos equipos complementan la tendencia más amplia hacia la electrificación de la calefacción residencial.
La estructura de la demanda varía de forma considerable entre países. Italia tiene más de 2,3 millones de equipos de pellets en funcionamiento y Francia supera los 2 millones; las estufas dominan el parque instalado en ambos mercados. Las calderas son más habituales en Austria, Alemania, Polonia, Suecia y Chequia. Como suelen funcionar como fuente principal de calefacción central, el consumo anual de pellets por hogar es mayor en esos países.
Las ayudas y los estándares condicionan la expansión
Bioenergy Europe destacó los programas de apoyo de Austria y Polonia, donde una cifra cercana al récord de hogares sustituyó la calefacción de carbón y derivados del petróleo por calderas modernas de pellets. Karampinis afirmó que unas ayudas públicas bien diseñadas pueden facilitar el pago del coste inicial de renovar los equipos.
La asociación también diferenció los aparatos modernos certificados que emplean combustible normalizado de los sistemas antiguos e ineficientes de combustibles sólidos. Sostiene que reemplazar equipos obsoletos puede reducir las emisiones, mejorar la eficiencia y generar más calor útil con menos biomasa. La afirmación se enmarca en el debate sobre los efectos de la calefacción con combustibles sólidos en la calidad del aire.
La política térmica de la UE será la próxima prueba
Las energías renovables suministran actualmente cerca de un tercio de la energía destinada a calefacción doméstica en los edificios de la Unión Europea, mientras el gas natural continúa como combustible dominante. Bioenergy Europe considera que Europa tendrá que sustituir progresivamente los sistemas fósiles para cumplir sus objetivos de 2030 y 2040.
El mercado afronta este debate mientras la UE prepara una nueva Estrategia de Calefacción y Refrigeración para 2026. Las perspectivas del sector dependerán de la estabilidad del mercado, la política pública y la adecuación de cada tecnología al parque inmobiliario nacional. El contraste entre los mercados de estufas de Italia y Francia y los de calderas de Europa Central y Escandinavia indica que las ayudas deberán adaptarse al clima, los edificios y los sistemas de calefacción existentes en cada país.