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La exclusión del cuero de las normas de deforestación de la UE alivia a las curtidurías

Según lo informado, el cuero ha quedado fuera del reglamento de la UE sobre deforestación, eliminando requisitos de trazabilidad previstos para las curtidurías. La medida resulta especialmente relevante para el distrito curtidor de Toscana, con unos 8.000 trabajadores y una facturación anual estimada de 4.000 millones de euros.

La exclusión del cuero de las normas de deforestación de la UE alivia a las curtidurías

El cuero sale del ámbito del reglamento

Según lo informado, el cuero ha quedado excluido del reglamento de la Unión Europea sobre deforestación, lo que reduce la preocupación de las curtidurías italianas ante unas obligaciones que el sector consideraba difíciles de aplicar. La publicación italiana gonews.it señaló que responsables políticos y autoridades locales abordaron la novedad durante una entrevista en Radio Lady.

El cambio es especialmente relevante para el distrito del cuero situado alrededor de Santa Croce sull’Arno, en Toscana. El distrito emplea a unas 8.000 personas y registra una facturación anual estimada de 4.000 millones de euros. Sus empresas procesan un volumen considerable de pieles procedentes del exterior, por lo que el acceso a materia prima importada resulta esencial para sus operaciones.

Deborah Bergamini, vicesecretaria nacional de Forza Italia, afirmó que el reglamento habría impuesto al sector curtidor nuevos trámites administrativos, restricciones y prohibiciones. A su juicio, estas obligaciones podían hacer prácticamente inviable la continuidad de las curtidurías. Bergamini atribuyó el cambio a gestiones en las que participaron el eurodiputado Salvatore De Meo y el ministro italiano de Asuntos Exteriores, Antonio Tajani, quien escribió a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, para solicitar que se retirara el cuero del reglamento.

La trazabilidad individual planteaba problemas prácticos

La principal obligación controvertida consistía en rastrear cada piel hasta el animal y geolocalizar su origen. Roberto Giannoni, alcalde de Santa Croce sull’Arno, dijo que esto habría sido prácticamente imposible para las curtidurías porque las pieles son un subproducto del sacrificio. Según explicó, los ganaderos tenían pocos incentivos para facilitar a los procesadores de cuero datos detallados sobre la ubicación de cada explotación y animal.

Esta falta de información en la cadena de suministro dificultaba especialmente el uso de pieles importadas. Giannoni afirmó que el material extranjero representa una proporción importante y mayoritaria de las pieles procesadas en el distrito. Sin los datos de origen exigidos, las empresas italianas podían perder el acceso a suministros internacionales, aunque las pieles se hubieran generado como subproducto de la producción cárnica.

La exclusión comunicada elimina así una posible barrera de cumplimiento para importadores, procesadores y proveedores. También puede evitar el coste de construir sistemas de trazabilidad basados en información que las curtidurías no controlan actualmente. La fuente no estimó esos costes ni precisó el instrumento jurídico o el calendario mediante el cual se formalizará la exclusión.

La debilidad de la moda sigue presionando al sector

Los representantes locales presentaron la novedad como una medida de protección para las empresas y el empleo. Giannoni sostuvo que defender el acceso a las pieles era necesario para proteger a los 8.000 trabajadores del distrito. Nicola Nascosti, de Forza Italia, atribuyó el resultado a la cooperación entre los representantes locales de las curtidurías y responsables políticos de Roma y Bruselas.

El alivio regulatorio no resuelve las dificultades comerciales más amplias del sector. Giannoni señaló la debilidad del mercado de la moda y la necesidad de animar a los consumidores finales a seguir comprando productos de cuero. La caída de la demanda de moda puede reducir los pedidos en toda la cadena, desde comerciantes de pieles y curtidurías hasta fabricantes de calzado, bolsos y otros productos terminados.

Los representantes del sector también recalcaron que las curtidurías procesan material sobrante del sacrificio y que los animales no se sacrifican únicamente por su piel. Este planteamiento sustenta su argumento de que el cuero no debe recibir el mismo tratamiento que los productos cuya producción determina directamente el uso del suelo. Para los procesadores europeos, el efecto inmediato es más limitado pero concreto: la exclusión comunicada mantiene el acceso a pieles importadas y evita una exigencia documental por animal que el distrito toscano consideraba inviable.

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