Côte d’Ivoire crea un instituto del café y el cacao ante reclamos de transparencia
Côte d’Ivoire creará en Divo el Instituto del Café y el Cacao para reforzar la investigación, la productividad y la transformación local. Siete organizaciones agrícolas respaldan el proyecto, pero exigen un informe detallado sobre la retirada de existencias de cacao de la campaña anterior, incluida la operación de las «100.000 toneladas».
Una nueva institución de investigación en Divo
Côte d’Ivoire está creando en Divo el Instituto del Café y el Cacao, conocido como I2C, para fortalecer dos sectores agrícolas centrales para la economía nacional. Según Intellivoire, la entidad deberá reforzar la investigación, elevar la productividad de las explotaciones y la competitividad, y favorecer una mayor transformación local del café y el cacao.
La iniciativa reúne investigación, desempeño productivo y procesamiento dentro de una misma agenda institucional. Para los productores, una investigación más sólida podría ayudar a resolver problemas prácticos que afectan al rendimiento y la calidad de las cosechas. Para transformadores e inversores, el énfasis en el procesamiento nacional podría generar actividad más allá de la venta de productos agrícolas sin transformar. Sin embargo, el anuncio disponible no detalla el presupuesto, el calendario, el sistema de gobierno ni la capacidad prevista del instituto.
Su ubicación en Divo sitúa al instituto dentro de una de las zonas agrícolas de Côte d’Ivoire. El impacto comercial dependerá de que los resultados científicos lleguen a las explotaciones y puedan ser aplicados por productores, cooperativas y procesadores. La creación del I2C abre así un proceso de ejecución a largo plazo, en lugar de modificar inmediatamente los volúmenes disponibles de café o cacao.
Las organizaciones respaldan el I2C, pero piden respuestas
Un colectivo de siete organizaciones profesionales agrícolas, u OPA, apoyó públicamente la creación del instituto y alertó al mismo tiempo sobre el creciente malestar de los productores de café y cacao. Intellivoire señala que sus preocupaciones no se limitan al precio de la nueva campaña. También incluyen los problemas sufridos durante la comercialización y la retirada de parte de las existencias procedentes de la campaña anterior.
Las organizaciones han pedido a la entidad interprofesional OIA Café-Cacao y al Consejo del Café y el Cacao que expliquen públicamente sus respectivas funciones en la gestión de la retirada. La petición se concentra especialmente en la operación conocida como «100.000 toneladas». El colectivo reclama un balance detallado de los volúmenes gestionados, los beneficiarios, los criterios de asignación y la cantidad final de existencias residuales.
Las OPA también exigen aclaraciones documentadas sobre una información de prensa según la cual un dirigente sindical habría sido beneficiario de una retirada de más de 1.200 toneladas de cacao. Para el colectivo, esa operación contradiría compromisos anteriores. El material disponible no incluye una respuesta oficial de las entidades implicadas ni establece la situación definitiva de esa alegación.
La credibilidad condicionará los resultados
La controversia muestra que la política de investigación y la gestión cotidiana del mercado están estrechamente vinculadas. Un aumento de productividad tendrá un valor limitado para los agricultores si el cacao cosechado no puede comercializarse o retirarse con reglas que consideren claras. La incertidumbre sobre los beneficiarios y las existencias residuales también dificulta que cooperativas, comerciantes y procesadores calculen la oferta y planifiquen sus operaciones.
Las siete OPA sostienen que una campaña de información dirigida a los productores para la nueva temporada no sustituye las respuestas sobre la gestión de existencias anteriores. Las autoridades afrontan, por tanto, dos tareas simultáneas: convertir el I2C en una institución operativa capaz de generar investigación útil y presentar un balance verificable del programa de retirada. La publicación transparente de los datos podría reducir la tensión y dar al instituto una base más sólida entre los productores a los que pretende servir.