Corepla alerta del riesgo de parálisis del reciclaje de plásticos en Italia: 45 plantas cerradas en Europa
Corepla, el consorcio nacional italiano para la recogida y el reciclaje de envases de plástico, advierte de un riesgo de ralentización e incluso de bloqueo de la recogida selectiva porque el material reciclado no encuentra comprador. Confindustria Reggio Emilia cifra en 45 las plantas de reciclaje cerradas en Europa en los últimos meses, con dos instalaciones italianas ya paradas. La contribución ambiental CONAI para envases rígidos de polipropileno de la banda B2.1 sube a 639 euros por tonelada desde el 1 de octubre de 2026.
Corepla, el consorcio nacional italiano para la recogida, el reciclaje y la valorización de envases de plástico, ha advertido de un riesgo de ralentización y, en el peor de los casos, de bloqueo de la recogida selectiva de envases plásticos. La alerta, difundida por reggionline.com y respaldada por Confindustria Reggio Emilia, describe una cadena en la que los volúmenes recogidos siguen creciendo mientras se deteriora la sostenibilidad económica del reciclaje.
El síntoma inmediato son las existencias. La materia prima secundaria que no encuentra comprador se queda donde se ha producido: las balas y el granulado se acumulan en los centros de selección y almacenamiento, y ese atasco traslada la presión hacia atrás, hasta la recogida municipal. La situación afecta de lleno a Reggio Emilia y a toda Emilia-Romaña, donde la transformación de plásticos y la economía circular tienen peso industrial.
La capacidad abandona el sistema
En los últimos meses han cerrado 45 plantas de reciclaje en Europa, según los datos citados por Confindustria Reggio Emilia. En Italia, dos plantas ya han suspendido su actividad y otras dos se encaminan a obras de modernización, lo que reducirá aún más la capacidad de tratamiento mientras duren las intervenciones.
Gianluca Melli, presidente del Grupo de Caucho y Materiales Plásticos de Confindustria Reggio Emilia, señaló que el plástico regenerado “tiene dificultades para encontrar mercado, porque está aplastado por los costes energéticos e industriales y por la competencia de polímeros vírgenes o reciclados procedentes de países extracomunitarios, a menudo ofrecidos a precios más bajos y producidos con estándares no equivalentes a los europeos”. Añadió que las empresas de la zona que han invertido en innovación, eficiencia energética, envases más reciclables y uso de materiales regenerados corren el riesgo de ver comprometidas esas inversiones.
La resina virgen sigue ganando en precio
Corepla y AiCS apuntan a la misma paradoja de fondo: producir plástico virgen cuesta hoy a menudo menos que reciclar el usado, lo que convierte la materia prima secundaria en un lujo que muchas empresas evitan. Andrea Nesi, de AiCS, sostiene que sin compensaciones y correctivos de mercado —incentivos, desgravaciones o compras públicas preferentes— el plástico virgen seguirá ganando y el reciclaje seguirá siendo una actividad en pérdidas constantes.
Los costes en el lado del envase van en dirección contraria. La contribución ambiental CONAI para los envases rígidos de polipropileno de la banda B2.1 sube a 639 euros por tonelada desde el 1 de octubre de 2026, frente a los 350 euros de 2023: casi el doble en tres años. Según Melli, el incremento responde a la necesidad de financiar un sistema en dificultades, pero no puede traducirse en una carga adicional soportada solo por el tejido productivo.
Recoger no es reciclar
Lo que llega al contenedor no vuelve automáticamente al mercado como material nuevo. Según los análisis de Plastic Free Onlus citados por nove.firenze.it, alrededor de la mitad del plástico puesto en el mercado escapa a la recuperación real. Luca De Gaetano, presidente de Plastic Free Onlus, afirmó que “del total de envases de plástico puestos en consumo, apenas la mitad se recicla efectivamente”, y que depositar correctamente un envase no garantiza que ese material regrese al mercado como nueva materia. Los envases compuestos por varios polímeros y las fracciones plásticas de escaso valor hacen que el tratamiento sea económicamente insostenible.
El bloqueo de la demanda tiene consecuencias físicas. nove.firenze.it relaciona los almacenes desbordados de material inflamable y las temperaturas récord con una serie de cinco incendios en dos meses en Toscana durante el verano de 2026: Capannori, Vicopisano, Empoli, Livorno y Vecchiano. El mismo texto recuerda el valor atrapado en otros flujos de residuos: el consorcio Ecolight calcula que por cada tonelada de pequeños residuos de aparatos eléctricos y electrónicos pueden recuperarse más de 830 kg de materias primas secundarias.
Lo que pide el sector
Las empresas del plástico piden pasar rápidamente de la emergencia a una política industrial para el reciclaje, articulada en cuatro medidas:
- reducir el peso de los costes energéticos;
- introducir créditos fiscales y ventajas para el uso de plástico reciclado;
- aplicar plenamente los Criterios Ambientales Mínimos en la contratación pública;
- reforzar los controles sobre los materiales importados para garantizar una competencia equitativa.
El sector reclama además una mesa urgente entre el Gobierno, las regiones, las instituciones europeas, CONAI, Corepla y las representaciones empresariales para encontrar soluciones concretas. Melli lo plantea en términos de competitividad: la cadena del plástico genera empleo cualificado, innovación y valor añadido, y defenderla significa proteger la solidez de la economía circular y los objetivos ambientales del país.