Corea del Sur y México adaptarán maquinaria agrícola y arroz resistente a la sequía
La Administración de Desarrollo Rural de Corea del Sur y el INIFAP de México iniciarán en 2027 una investigación conjunta para adaptar maquinaria agrícola coreana pequeña y mediana. La alianza también desarrollará arroz resistente a la sequía y compartirá datos de campo con fabricantes coreanos interesados en América Latina.
La investigación conjunta comenzará en 2027
Corea del Sur y México están creando un programa conjunto para adaptar maquinaria agrícola coreana pequeña y mediana a las condiciones productivas mexicanas. El trabajo busca atender a los productores mexicanos de menor escala y, al mismo tiempo, ofrecer a los fabricantes coreanos una vía práctica para probar equipos destinados a México y otros mercados latinoamericanos.
La Administración de Desarrollo Rural de Corea del Sur, RDA, firmó el día 23 un memorando de entendimiento con el Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias de México, INIFAP. La firma tuvo lugar en la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural, en Ciudad de México. La RDA anunció el acuerdo el día 28, según informó el periódico agrícola surcoreano Nongmin.
El acuerdo deriva de las conversaciones con una delegación mexicana que asistió en agosto del año pasado a una reunión del grupo de trabajo de cooperación técnica agrícola del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico en Corea del Sur. Las partes acordaron entonces impulsar el memorando, que ahora proporciona una base formal para su cooperación en investigación agrícola.
Los equipos se probarán en condiciones locales
A partir de 2027, la RDA y el INIFAP planean ejecutar dos proyectos conjuntos. El primero se centrará en adaptar maquinaria coreana pequeña y mediana para productores mexicanos pequeños y medianos. El segundo desarrollará variedades de arroz resistentes a la sequía y tecnologías de cultivo orientadas a mejorar la seguridad alimentaria de México.
El proyecto de maquinaria no se limitará a promocionar modelos coreanos existentes. La RDA indicó que incorporará a la investigación los problemas encontrados por las empresas surcoreanas que intentan entrar en el mercado mexicano. Así, los equipos y sus tecnologías podrán evaluarse frente a las condiciones productivas, las necesidades de las explotaciones y las restricciones operativas locales antes de un despliegue comercial más amplio.
Los datos y conocimientos técnicos obtenidos durante las pruebas de campo se compartirán con las empresas coreanas participantes. El mecanismo puede reducir la incertidumbre para fabricantes sin experiencia operativa directa en México. También les permitirá identificar qué máquinas pueden utilizarse sin cambios importantes y cuáles deben modificarse para ajustarse al mercado.
México será un punto de prueba para América Latina
La cooperación proporciona a los fabricantes coreanos un socio institucional para la validación local. La participación del INIFAP vincula el desarrollo de equipos con el sistema público mexicano de investigación agrícola, mientras que la RDA puede trasladar los resultados a fabricantes que evalúan su expansión internacional. Según Nongmin, la agencia pretende apoyar el acceso no solo a México, sino también al mercado latinoamericano en general.
El proyecto arrocero añade un componente agronómico a la cooperación en maquinaria. Las dos instituciones desarrollarán conjuntamente variedades capaces de soportar la sequía y métodos de cultivo adecuados para ellas. La iniciativa relaciona la mecanización con la resistencia al estrés hídrico, aunque el acuerdo no detalla rendimientos objetivo, presupuesto, empresas participantes ni calendario de comercialización.
El administrador de la RDA, Lee Seung-don, señaló que el memorando creó una base para desarrollar investigación agrícola práctica entre Corea del Sur y México. Afirmó que desarrollar y verificar tecnologías ajustadas a la demanda local apoyará a la agricultura mexicana y la entrada de empresas agrícolas surcoreanas en América Latina. El resultado comercial dependerá de las pruebas de campo y de la capacidad de los fabricantes para convertir los datos en equipos adecuados para las necesidades y condiciones de trabajo de los productores mexicanos.