← Volver a noticias

El consumo de acero en Rusia podría caer entre un 4% y un 11% en 2026

Centros de análisis citados por Pravda.ru prevén una caída del consumo de acero en Rusia de entre el 4% y el 11% en 2026, por el estancamiento de la construcción, que absorbe más del 70% del acero producido en el país. La producción de acero bruto y las exportaciones también retrocederían.

El consumo de acero en Rusia podría caer entre un 4% y un 11% en 2026

El consumo de acero en Rusia podría descender entre un 4% y un 11% en 2026, según las previsiones de varios centros de análisis citadas por Pravda.ru. El medio ruso describe un mercado interno que se prepara para una contracción notable, cuya profundidad dependerá sobre todo de la actividad constructora y de cuántos grandes proyectos financiados por el Estado concluyan sin ser sustituidos por otros nuevos.

La construcción concentra más del 70% de la demanda

El sector de la construcción consume actualmente más del 70% de todo el acero producido en Rusia, informa Pravda.ru. A él corresponden más de dos tercios de las ventas de productos siderúrgicos, concentradas en tres categorías principales:

  • barras corrugadas para estructuras de hormigón armado;
  • productos laminados;
  • estructuras metálicas.

Con una demanda tan concentrada, la cartera de pedidos de las acerías sigue casi punto por punto el ciclo de la construcción. Cualquier desaceleración en la entrega de vivienda o la congelación de obras de infraestructura deja a las plantas sin pedidos de inmediato, señala la publicación. La previsión actual parte del supuesto de que una serie de grandes programas estatales en energía e infraestructura llega a su fin y se lleva consigo un bloque de demanda que sostuvo los volúmenes en los últimos años.

Las regiones cuya economía está estrechamente ligada a los pedidos públicos serán las primeras en notar el enfriamiento del mercado, según Pravda.ru. El impacto será por tanto desigual: las plantas que abastecen obras con financiación federal están más expuestas que las empresas con una cartera de clientes diversificada.

Las importaciones añaden una segunda capa de presión

Además de la contracción interna, las acerías rusas afrontan una competencia cada vez más dura de los proveedores importadores. Pravda.ru describe el resultado como una doble presión: caída de los volúmenes físicos de venta junto con la necesidad de mantener precios competitivos. Esa combinación estrecha la respuesta habitual a una demanda más débil, porque los márgenes no pueden defenderse vía precio mientras haya material importado disponible en el mercado interno.

La producción y las exportaciones seguirán a la demanda

La menor demanda interna afectará inevitablemente a la solidez financiera de las empresas, en especial de las orientadas al mercado doméstico. Los expertos citados por el medio esperan que en 2026 caigan no solo los indicadores de consumo, sino también la producción de acero bruto y los envíos de exportación, una combinación poco habitual, ya que la caída de las ventas internas suele empujar el tonelaje hacia compradores extranjeros.

Según la valoración del macroeconomista Artiom Loguinov, la industria metalúrgica entra en un ciclo de fuerte dependencia del gasto presupuestario y de la capacidad de inversión del sector privado, hoy limitada por el coste del capital prestado. En esa lectura, la recuperación de la demanda exige nuevos programas estatales o crédito más barato: la inversión privada no puede sustituir al pedido público menguante con los costes de financiación actuales.

De momento es una previsión, no un dato

Pravda.ru subraya que el rango del 4% al 11% sigue siendo una previsión. Las cifras reales dependerán del arranque de nuevos grandes proyectos y de la capacidad de las empresas para encontrar mercados alternativos, algo que el medio califica de difícil bajo las actuales restricciones sancionadoras. Para los productores que planifican la utilización de capacidad y el calendario de paradas de 2026, la diferencia entre los dos extremos del rango es relevante: el límite inferior implica una desaceleración manejable que se absorbe con inventarios y disciplina de precios, mientras que el superior apunta a líneas paradas y decisiones mucho más duras sobre volúmenes. La previsión agudiza además la cuestión del mix de productos, ya que la demanda vinculada a vivienda e infraestructura se concentra en largos y acero estructural, no repartida de forma uniforme.

Utilizamos cookies para mejorar su experiencia de navegación, ofrecer contenido personalizado y analizar nuestro tráfico. Al hacer clic en "Aceptar todo", usted acepta nuestro uso de cookies. Puede gestionar sus preferencias o obtener más información en nuestra Política de privacidad.