El combustible ilícito deja sin margen competitivo a los distribuidores italianos
Los combustibles encubiertos, el contrabando y las facturas falsas siguen distorsionando el mercado minorista italiano. FIGISC afirma que el 30 % de las ventas, valoradas en €10.000-12.000 millones, elude impuestos y causa al menos €1.400 millones de pérdidas anuales a los operadores legales.
Un mercado clandestino de larga trayectoria
Los distribuidores legales de combustible en Italia compiten con una cadena clandestina basada en productos petrolíferos encubiertos, contrabando y facturas falsas. RaiNews señala que el problema está documentado públicamente desde hace años, pero continúa perjudicando al Estado, a los operadores de estaciones de servicio y a los automovilistas.
En 2019, el fiscal de Trento Raimondi escribió que el 30 % del combustible introducido en el mercado italiano procedía de circuitos clandestinos. Luca Bearzi, presidente de la federación italiana de operadores de estaciones FIGISC, sostiene que esa misma proporción de las ventas sigue escapando a la tributación, por un valor de €10.000-12.000 millones. Las cifras disponibles no separan el volumen contrabandeado físicamente del combustible vendido mediante fraudes fiscales internos.
Bearzi explica que el sistema no se limita a productos introducidos ilegalmente desde Europa del Este. También intervienen sociedades instrumentales que emiten facturas falsas. Estos mecanismos permiten que el combustible llegue a las estaciones sin soportar todos los impuestos que pagan las empresas integradas en los canales oficiales de distribución.
La evasión elimina la competencia por precio
La diferencia económica hace extremadamente difícil la competencia convencional. Según Bearzi, los operadores de estaciones obtienen un margen bruto aproximado de €0,04 por litro. Con ese margen, un distribuidor legal no puede igualar el precio de un proveedor que evita el IVA italiano del 22 %, y menos aún el de quien también elude los impuestos especiales.
Bearzi estima que los impuestos especiales y el IVA representan conjuntamente hasta el 60 % del coste del producto. Evitar solo una parte de esa carga genera una ventaja muy superior al margen bruto disponible para un minorista cumplidor. FIGISC calcula que el perjuicio resultante para los operadores honestos alcanza al menos €1.400 millones anuales.
La distorsión va así más allá de la pérdida de ingresos públicos. Desvía ventas de empresas autorizadas, debilita su capacidad de inversión e impide que los precios minoristas reflejen correctamente los costes legales de compra, logística e impuestos. Para productores, mayoristas y comerciantes de los canales oficiales, el producto no gravado también reduce la transparencia sobre el tamaño y la composición reales de la demanda italiana.
Friuli-Venecia Julia sigue siendo una puerta de entrada
RaiNews identifica Friuli-Venecia Julia, en la frontera nororiental de Italia, como uno de los principales accesos de este tráfico. Los grupos criminales organizan allí el cruce del combustible y su posterior traslado a las estaciones. Bearzi los describe como estructuras mafiosas consolidadas capaces de movilizar decenas de miles de camiones cisterna, por lo que la incautación ocasional de un vehículo apenas altera su actividad.
Uno de los métodos consiste en declarar el diésel como aceite lubricante para eludir los impuestos especiales. Según Bearzi, se añaden aditivos para que el producto pase una inspección como lubricante. Sin embargo, una vez que el diésel encubierto llega a los vehículos, esos aditivos pueden provocar daños importantes en los motores.
La escala y la complejidad dificultan la vigilancia
El negocio combina transporte transfronterizo, clasificación incorrecta de productos, fraude fiscal y estructuras societarias destinadas a generar documentación falsa. Esto complica la actuación de las autoridades, que deben seguir tanto el movimiento físico de las cisternas como el rastro financiero de facturas y pagos tributarios.
Los representantes del sector reclaman medidas desde 2019, pero la dimensión declarada del mercado indica que las incautaciones no han eliminado sus fundamentos comerciales. Una respuesta eficaz tendría que abarcar los movimientos fronterizos, los análisis del producto, las sociedades instrumentales y las estaciones que aceptan suministros irregulares. Mientras persistan esas brechas, los distribuidores cumplidores competirán con vendedores cuya ventaja no procede de menores costes operativos, sino de evitar impuestos que pueden representar la mayor parte del coste final del producto.