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El cobre alcanza 14.783 dólares por tonelada ante la caída de inventarios en Shanghái

El cobre encadenó su sexta subida y alcanzó 14.783 dólares por tonelada, impulsado por menores existencias y una mayor demanda de entrega inmediata en China. El encarecimiento presiona a fabricantes de cables, equipos eléctricos y vehículos, mientras favorece a los productores de la parte alta de la cadena.

El cobre alcanza 14.783 dólares por tonelada ante la caída de inventarios en Shanghái

La caída de inventarios en Shanghái estrecha el mercado físico

El precio de referencia del cobre en la Bolsa de Metales de Londres alcanzó 14.783 dólares por tonelada en la última sesión del viernes y acumuló su sexta subida consecutiva. Según Nabz Gheymat, el cierre quedó un 0,8 % por encima del día anterior y cerca de los máximos históricos. El avance se relaciona cada vez más con restricciones en la cadena de suministro físico y no únicamente con posiciones financieras de corto plazo.

Los inventarios de cobre refinado en los almacenes de Shanghái bajaron durante la última semana a 43.900 toneladas, su menor nivel desde 2023, de acuerdo con Nabz Gheymat. Las existencias registradas en la Bolsa de Futuros de Shanghái han disminuido alrededor de un 70 % desde principios de junio. El descenso indica que una mayor proporción del cobre importado se dirige directamente a las fábricas en lugar de permanecer en depósitos bursátiles. El cobre al contado también se negoció en Shanghái con una prima más amplia frente a los futuros, señal de mayor demanda de metal para entrega inmediata.

Las compras previas a las vacaciones chinas del 1 al 7 de octubre añadieron demanda a corto plazo, ya que los consumidores industriales adelantaron el abastecimiento de materias primas. Por el lado de la oferta, el mantenimiento programado de algunas refinerías durante octubre y noviembre podría limitar aún más la disponibilidad. El mercado observará si los inventarios de Shanghái se recuperan tras las vacaciones o si las fábricas continúan absorbiendo los nuevos cargamentos.

Los compradores industriales afrontan mayores costes

El impacto alcanza a las redes eléctricas, la construcción, la automoción, los electrodomésticos y los equipos industriales. Los fabricantes de alambre y cable son de los primeros en sentir el alza porque el cobre representa una parte considerable del valor de sus materias primas. Las empresas deben elevar precios, aceptar márgenes menores o renegociar las condiciones de suministro, especialmente cuando mantienen contratos de venta fijos o de largo plazo.

Las redes eléctricas siguen siendo una fuente central de demanda por el uso de cableado, cables y equipos relacionados. La fuente cita el informe de minerales críticos 2026 de la Agencia Internacional de la Energía, que sitúa al cobre entre los metales con mayor crecimiento del volumen demandado a largo plazo. La agencia también prevé que el consumo mundial de electricidad aumente un 3,6 % en 2026, impulsado principalmente por la industria, los vehículos eléctricos y los centros de datos.

Para las mineras y los productores de cobre refinado, unos precios internacionales elevados pueden aumentar los ingresos cuando las ventas están vinculadas a referencias mundiales. El beneficio no es automático, pues la rentabilidad también depende de los costes energéticos, laborales, logísticos y de procesamiento. Los informes sobre riesgos para grandes minas y una posible reducción de la oferta minera en 2026 añaden incertidumbre, aunque los precios altos también pueden incentivar ventas adicionales de los productores.

La fortaleza del dólar actúa como contrapeso

Un dólar estadounidense más fuerte y unos tipos de interés más altos suelen presionar a los metales industriales porque encarecen las materias primas denominadas en dólares para los compradores internacionales. Hasta ahora, la escasa disponibilidad física ha compensado buena parte de esa presión. Sin embargo, una recuperación de la oferta, menores compras chinas o ventas adicionales de productores cerca de precios récord podrían frenar el mercado. Los consumidores industriales afrontan simultáneamente un precio elevado y dudas sobre la entrega inmediata, mientras los operadores vigilan los inventarios de Shanghái, el mantenimiento de las refinerías y las compras posteriores a las vacaciones.

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