El cierre fronterizo con Pakistán reduce a 256 toneladas la exportación afgana de uva
El cierre de los pasos fronterizos ha privado a los viticultores del sur de Afganistán de su principal mercado, Pakistán. Las exportaciones bajaron de 44.225 toneladas en 2025 a 256 toneladas en lo que va de año, mientras el exceso de oferta hunde los precios internos de la uva y las pasas.
La cosecha pierde acceso a su principal mercado
Los productores de Kandahar recogen una cosecha abundante de uva, pero carecen de acceso estable a Pakistán, tradicionalmente el principal mercado exterior para la fruta del sur de Afganistán. Deutsche Welle informa de que los pasos fronterizos fueron cerrados tras meses de tensión y enfrentamientos entre Pakistán y el Afganistán controlado por los talibanes. Islamabad acusa a la administración talibán de albergar y apoyar a insurgentes pakistaníes, algo que las autoridades talibanas niegan reiteradamente.
El cierre ha bloqueado una ruta comercial esencial para la fruta fresca, altamente perecedera. Los productores han desviado la uva hacia los mercados afganos, donde la oferta adicional ha presionado los precios a la baja. Algunos están secando una mayor parte de la cosecha para producir pasas, pero esta salida ofrece poco alivio porque su precio también se ha desplomado dentro de Afganistán.
Las ventas exteriores se desploman frente a 2025
Abdul Baqi Bina, vicepresidente de la Cámara de Comercio e Inversión de Kandahar, declaró a Associated Press que cinco provincias del sur, responsables de la mayor parte de la producción afgana, exportaron 44.225 toneladas de uva por valor de 13,8 millones de dólares en 2025. Casi 43.000 toneladas fueron a Pakistán y el resto a Bangladés, Irak e India. En lo que va de este año solo se han exportado 256 toneladas, valoradas en 100.000 dólares.
Los datos muestran la dificultad de que otros destinos absorban los volúmenes vendidos habitualmente a través de la frontera pakistaní. Bangladés, Irak e India ya compraban uva afgana, pero juntos recibieron apenas una pequeña parte de los envíos de 2025. Para la uva fresca, las rutas más largas también aumentan el tiempo de entrega y el riesgo de deterioro. Las alternativas inmediatas son, por tanto, el mercado interno y la transformación, dos canales sometidos a una fuerte presión sobre los precios.
Caen las pasas y el empleo rural
Sakhi Jan, propietario de un viñedo en el distrito de Zhari, Kandahar, afirmó que un seer de pasas se vendía antes por entre 1.000 y 1.200 afganis, pero ahora solo alcanza entre 400 y 450 afganis. Según explicó, esos ingresos apenas le permiten mantener a su familia de 10 miembros. La pérdida resulta especialmente grave en un país que ya afronta crisis económica, pobreza y desnutrición.
El empleo se ha contraído junto con el acceso al mercado. Qudratullah Popal señaló que un viñedo empleó a 1.500 trabajadores el año pasado y solo a 15 este año, pese a la buena cosecha. La interrupción perjudica a temporeros, comerciantes, exportadores y propietarios, mientras que las exportaciones de granadas y otras frutas también han sufrido, según Bina. El exportador Haji Abdul Hai dijo que en sus 50 años nunca había visto las rutas cerradas a esta escala. Productores y comerciantes reclaman que ambos gobiernos reabran los pasos y alcancen un acuerdo, ya que ni el saturado mercado nacional ni la producción de pasas pueden sustituir los volúmenes que absorbió Pakistán en 2025.