Cochilco: Chile debe elevar la productividad de sus fundiciones antes de agregar capacidad de cobre
La estatal Comisión Chilena del Cobre (Cochilco) señaló que el país debe elevar la productividad y el uso de sus fundiciones de cobre existentes antes de impulsar nueva capacidad, informó Reuters desde Santiago el 7 de septiembre. La recomendación se da en un mercado mundial de concentrado cada vez más ajustado.
La estatal pone el uso de planta por delante de las nuevas fundiciones
Chile debe concentrar sus esfuerzos en elevar la productividad y el uso de sus fundiciones de cobre antes de impulsar nueva capacidad, señaló la estatal Comisión Chilena del Cobre (Cochilco), según un despacho de Reuters fechado en Santiago el 7 de septiembre. La recomendación se formula en medio de lo que Reuters describe como un mercado de concentrado de cobre cada vez más ajustado.
Cochilco es el organismo estatal que analiza el mercado del cobre y asesora al Gobierno en política minera. Su postura entra en un debate que lleva años en el país: si Chile, el mayor productor mundial de cobre, debe construir nueva capacidad de fundición y refinación para procesar en casa más concentrado propio, o si primero debe corregir el desempeño de las plantas que ya opera.
El problema del uso de la capacidad
La economía de una fundición depende en gran medida de cuántos días al año opera realmente un horno. Los costos fijos —dotación, cuadrillas de mantenimiento, sistemas de abatimiento de emisiones, financiamiento— se producen tanto si la planta trata concentrado como si no. Las detenciones prolongadas, las paradas no programadas y el bajo procesamiento erosionan el margen con rapidez, cualquiera sea el cargo de tratamiento y refinación que la planta logre negociar. Ese es el punto que marca Cochilco: la producción por unidad de capacidad instalada, más que la capacidad instalada en sí.
La alternativa, construir plantas nuevas, enfrenta otro conjunto de restricciones:
- Los permisos y la aprobación ambiental de una fundición se miden en años, no en meses.
- La inversión se recupera en décadas, de modo que el proyecto atraviesa ciclos completos de precio del cobre y de cargos de tratamiento.
- Las fundiciones chilenas operan bajo normas estrictas de emisiones, con captura de dióxido de azufre y arsénico, lo que eleva costos de inversión y de operación.
- El personal calificado de operación y mantenimiento es escaso, y una planta nueva compite por él con las existentes.
Concentrado ajustado y flujos comerciales
El telón de fondo es la disponibilidad de materia prima. Reuters describe el mercado global de concentrado como cada vez más ajustado. La oferta de concentrado ha crecido por debajo de la expansión de la capacidad de fundición, principalmente en Asia, y el equilibrio entre ambas se expresa en los cargos de tratamiento y refinación, las tarifas que las mineras pagan a las fundiciones por convertir el concentrado en metal refinado. Cuando el concentrado escasea frente a la capacidad de hornos, esos cargos bajan y el margen de las fundiciones se comprime; cuando abunda, suben.
Para Chile la cuestión tiene una dimensión comercial directa. El concentrado que no se funde en el país se exporta, sobre todo a fundiciones asiáticas, y el metal refinado se produce fuera. Sumar capacidad interna retendría más de esa cadena de valor en el país, pero solo si las nuevas unidades operan a tasas altas y solo si logran asegurar concentrado en un mercado donde los compradores ya compiten por las toneladas disponibles.
Qué implica la recomendación
La posición de Cochilco no obliga al Gobierno ni a Codelco, la estatal que opera la mayor parte de la capacidad de fundición del país, pero pesa en la discusión de política porque el organismo es el asesor técnico del Gobierno en materia de cobre. En la práctica fija una secuencia para cualquier proyecto: demostrar primero que los hornos existentes operan más cerca de su diseño y solo después comprometer capital en unidades nuevas.
Para mineras, traders y compradores de metal, el indicador práctico a seguir es el tiempo efectivo de operación de las plantas chilenas actuales. Las mejoras en ese frente reducirían el volumen de concentrado que sale del país sin alterar mucho más en el corto plazo. Una decisión de construir, en cambio, movería los balances recién al final de un ciclo de permisos y obras de varios años.