La chatarra rusa sube ante un aumento del 33% de los envíos a Turquía
La chatarra ferrosa se encareció un 4–5% en los puertos rusos del Báltico y el mar Negro entre finales de agosto y el 25 de septiembre. Rusia envió 524.500 toneladas a Turquía entre enero y agosto de 2026, un 33% más interanual, pese a la caída de las importaciones totales turcas.
Los precios portuarios rusos alcanzan un máximo de tres meses
Los precios de la chatarra ferrosa en los puertos rusos del Báltico y el mar Negro aumentaron 14 dólares por tonelada entre finales de agosto y el 25 de septiembre, según los índices de Translom citados por Kommersant. Las cotizaciones llegaron a 339 dólares por tonelada en el Báltico y a 325 dólares por tonelada en el mar Negro. El avance mensual del 4–5% situó ambos indicadores en su nivel más alto desde mediados de junio. Frente al mismo periodo del año anterior, los precios aumentaron un 16–21%.
El movimiento siguió al fortalecimiento del mercado turco. Turquía es el mayor importador mundial de chatarra ferrosa y un destino importante para el material procedente de la Rusia europea. Según Translom, la chatarra en Turquía se encareció 14 dólares por tonelada, o un 4%, desde finales de agosto, hasta 394 dólares por tonelada CFR. BigMint situó los precios de importación cerca de 410 dólares por tonelada. Los analistas atribuyeron el alza a la demanda estable de las siderúrgicas, la oferta limitada en los mercados exteriores y el aumento de los fletes.
Los envíos rusos crecen pese a la caída de las importaciones turcas
Rusia exportó 524.500 toneladas de chatarra ferrosa a Turquía entre enero y agosto de 2026, un 33% más que un año antes, según datos del Instituto de Estadística de Turquía difundidos por SteelOrbis y citados por Kommersant. En cambio, las importaciones totales turcas disminuyeron un 9,4%, hasta 12,25 millones de toneladas. Los proveedores rusos ampliaron así su posición en un mercado que redujo sus compras totales de materia prima.
El director general de Translom, Sergey Astakhov, señaló que un contrato de chatarra estadounidense a 402 dólares por tonelada CFR, tras una subida de 5–7 dólares por tonelada, estableció una referencia para otros proveedores. En las operaciones con exportadores del Báltico, los precios aumentaron de forma más moderada, entre 1 y 2 dólares por tonelada en una semana. Turquía también inició su ciclo de compras para noviembre, señal de que las plantas mantienen su interés por asegurar materia prima.
Las restricciones en el mar Negro alteran la demanda de materias primas
Las limitaciones logísticas en el mar Negro redujeron la disponibilidad de semiproductos siderúrgicos rusos, lo que llevó a los productores turcos a comprar más chatarra como insumo alternativo, explicó Astakhov. Boris Krasnozhenov, responsable de análisis de inversiones de Alfa-Bank, también vinculó el aumento de los precios de exportación de la barra corrugada turca con la escasez regional de productos largos y semiproductos. Añadió que los fletes de buques Supramax entre Róterdam y Turquía alcanzaron niveles registrados por última vez en diciembre de 2021. El encarecimiento del carbón de coque también podría sostener los precios del arrabio.
Sin embargo, el potencial alcista tiene límites claros. Las acerías turcas compiten con la bobina laminada en caliente china, mientras que la debilidad estacional de la construcción reduce la demanda siderúrgica interna. Translom prevé que la recogida de chatarra en Rusia caiga un 11,6% en 2026, hasta un mínimo histórico de unos 14,5 millones de toneladas, lo que podría restringir la oferta exportable. Maxim Shaposhnikov, asesor de la gestora Industrial Code, espera que las exportaciones rusas aumenten un 10–15% interanual, hasta 0,88–1,03 millones de toneladas, a medida que Turquía sustituya parte de la palanquilla rusa por chatarra.
La cuota ofrece margen, pero la disponibilidad limita el crecimiento
El volumen de exportación previsto equivaldría aproximadamente a la mitad de la cuota rusa de 2,2 millones de toneladas de chatarra ferrosa. Los envíos dentro de la cuota están sujetos a un arancel del 5%, con un mínimo de 15 euros por tonelada. Las exportaciones que superen la cuota pagan al menos 290 euros por tonelada, lo que reduce drásticamente su viabilidad comercial.
Aunque la cuota deja capacidad nominal para crecer, el descenso de la recogida podría resultar más restrictivo que la regulación. El desvío de cargas del mar Negro hacia los puertos bálticos también sostiene los fletes, mientras los exportadores asumen el coste de operar a través de los puertos que siguen abiertos. La evolución futura dependerá de los márgenes de las siderúrgicas turcas, la competencia china y la capacidad de los recuperadores rusos para reunir cargamentos de exportación.