← Volver a noticias

Cerealistas de Kenia alertan sobre riesgos alimentarios y aflatoxinas

La Asociación de Productores de Cereales de Kenia advierte que la ineficiencia del mercado, la escasa inversión y la débil asistencia agraria elevan el riesgo de una crisis alimentaria. Algunas muestras de cereal alcanzaron 500 partes por mil millones de aflatoxinas, frente al límite legal de 10.

Cerealistas de Kenia alertan sobre riesgos alimentarios y aflatoxinas

Los productores señalan presiones sobre el sistema alimentario

Kenia se enfrenta a una posible crisis alimentaria por la ineficiencia de su mercado agrícola y la insuficiencia de inversiones, advirtió Nahshon Ngetich, presidente de la Asociación de Productores de Cereales. En declaraciones a Spice FM el 13 de agosto, Ngetich afirmó que las deficiencias en la producción, el manejo y la comercialización de las cosechas estaban debilitando la seguridad alimentaria del país.

La advertencia va más allá de la disponibilidad estacional de grano. La asociación sostiene que el mercado no conecta adecuadamente a los agricultores con compradores estables, financiación y apoyo productivo. Ngetich pidió al Gobierno mejorar la eficiencia del mercado y abordar la influencia de intermediarios y corredores, que puede reducir los ingresos percibidos por los productores.

También señaló que la política agrícola debe ir más allá de las subvenciones a los fertilizantes. Los agricultores afrontan costes y limitaciones relacionados con el arrendamiento de tierras, los pesticidas y los herbicidas, factores que condicionan la producción y la rentabilidad comercial de los cereales.

Las aflatoxinas amenazan la oferta útil de maíz

La seguridad alimentaria ocupa un lugar central en la alerta. Ngetich afirmó que los niveles de aflatoxinas en el maíz comercializado eran alarmantes. El límite legal de Kenia es de 10 partes por mil millones, pero la Organización de Investigación Agrícola y Ganadera de Kenia comunicó en un foro del Día Mundial de la Inocuidad de los Alimentos celebrado en junio que algunas muestras de cereal habían alcanzado 500 partes por mil millones.

La distancia entre el límite legal y los resultados analíticos plantea riesgos para consumidores, agricultores, procesadores y comerciantes. El maíz contaminado puede quedar fuera de la cadena alimentaria, reduciendo la oferta nacional comercializable incluso después de la cosecha. Los molinos y otros compradores también pueden afrontar costes adicionales de análisis, separación y almacenamiento.

Ngetich dijo que los kenianos estaban dando más prioridad a la seguridad alimentaria que a la soberanía alimentaria. Esto indica que garantizar alimentos suficientes y seguros resulta más urgente que asegurar su procedencia exclusivamente nacional. Si el maíz local no cumple las normas de manera constante, los procesadores y las autoridades podrían necesitar grano conforme procedente de otras fuentes.

Cuestionamientos a la extensión agraria y las semillas

El presidente de la CGA pidió recuperar a los agentes de extensión agraria para orientar a los agricultores durante la siembra. Citó el encalado, la rotación de cultivos, la selección de semillas y el uso de fertilizantes como ámbitos que requieren asesoramiento sobre el terreno. Antes de que la agricultura fuera transferida a los condados por la Constitución de 2010, explicó, los técnicos visitaban las explotaciones y recomendaban variedades adaptadas al suelo y al clima local.

Ngetich sostuvo que los agricultores de las regiones maiceras deben exigir personal de campo a los gobiernos de los condados. Una mejor asistencia agronómica ayudaría a gestionar los suelos, elegir insumos adecuados y evitar prácticas que reduzcan los rendimientos o favorezcan la contaminación. También atribuyó parte de la responsabilidad a los propios productores, al tiempo que reclamó más apoyo público.

Además, criticó el enfoque del Ministerio de Agricultura sobre la regulación de los organismos genéticamente modificados. Según Ngetich, los agricultores que no pueden volver a sembrar determinadas semillas deben comprarlas de nuevo. Sus palabras reflejan inquietud por los costes recurrentes y el control de la elección de semillas, aunque no detalló cambios regulatorios concretos.

La estrategia maicera de Galana Kulalu, en duda

Ngetich también cuestionó el proyecto de seguridad alimentaria Galana Kulalu, que abarca 1,75 millones de acres en los condados de Kilifi y Tana River. Consideró que el plan estaba mal enfocado porque, a su juicio, las condiciones meteorológicas de la zona no favorecen el cultivo de maíz.

La crítica abre un debate más amplio sobre la asignación de tierra, fondos públicos e infraestructuras para producir cereales. Para el sector, las cuestiones inmediatas son si Kenia puede producir maíz seguro y competitivo, si los agricultores recibirán suficiente asistencia técnica y si los grandes proyectos se adaptan a las condiciones locales. Si no se corrigen estas limitaciones, aumentaría la incertidumbre de suministro y la futura necesidad de obtener grano fuera del mercado nacional.

Análisis completo del mercado

Utilizamos cookies para mejorar su experiencia de navegación, ofrecer contenido personalizado y analizar nuestro tráfico. Al hacer clic en "Aceptar todo", usted acepta nuestro uso de cookies. Puede gestionar sus preferencias o obtener más información en nuestra Política de privacidad.