Las cementeras españolas prevén una desaceleración tras crecer la demanda un 7,5%
La demanda de cemento en España creció un 7,5% en el primer semestre, pero los productores prevén una desaceleración. Las exportaciones encadenan diez años de descenso y Oficemen vuelve a reclamar menores costes eléctricos.
El repunte interno afronta unas perspectivas más débiles
La industria cementera española se prepara para una desaceleración de la demanda después de que el consumo interno aumentara un 7,5% en el primer semestre. El avance dio a los productores un mercado nacional más sólido, pero el sector no espera que ese ritmo se mantenga. El diario económico Cinco Días informó de que las cementeras prevén ahora un enfriamiento de la demanda.
El cambio de expectativas es relevante para una actividad que necesita volúmenes estables. Una moderación del consumo reduciría el apoyo que el repunte del primer semestre ofreció a los fabricantes. La información disponible no precisa la intensidad de la desaceleración ni incluye una previsión para el conjunto del año, pero el aviso del sector indica que el crecimiento reciente no debe considerarse una referencia duradera.
Las exportaciones caen por décimo año
Las perspectivas se ven agravadas por el prolongado retroceso de las exportaciones españolas de cemento. Según Cinco Días, los envíos al exterior encadenan diez años de caída. Los fabricantes disponen así de menos margen para compensar unos pedidos internos más débiles mediante mayores ventas en mercados extranjeros.
La combinación presiona la utilización de la capacidad: la demanda nacional ha mejorado, pero se espera que pierda impulso, mientras que el mercado exterior lleva mucho más tiempo contrayéndose. La debilidad exportadora también afecta a comercializadores y operadores logísticos vinculados al cemento español. Sin embargo, la información disponible no detalla volúmenes, mercados de destino ni la magnitud del descenso anual.
El coste eléctrico vuelve al centro del debate
En este contexto, la patronal Oficemen ha vuelto a reclamar menores costes eléctricos. El gasto energético resulta especialmente relevante cuando las empresas compiten por pedidos de exportación, porque los costes soportados en España deben incorporarse a los precios ofrecidos a compradores extranjeros. Con las exportaciones en su décimo año de retroceso, la asociación sitúa la electricidad como un problema central para la competitividad del sector.
El avance del 7,5% en el primer semestre ofrece, por tanto, una visión incompleta de la situación. El crecimiento sostiene las ventas a corto plazo, pero los productores se preparan para una pérdida de impulso, no para una expansión continua. Si la demanda se enfría y las exportaciones siguen bajando, las empresas tendrán menos opciones para compensar el coste eléctrico mediante mayores volúmenes. La siguiente prueba será comprobar si el consumo nacional puede amortiguar el descenso exportador y si la nueva petición sobre los precios de la electricidad obtiene una respuesta política.