El carbón térmico ruso podría abaratarse un 10–20% para finales de 2028
Los precios de exportación del carbón térmico ruso podrían cerrar 2028 un 10–20% por debajo de sus niveles de junio, según el destino. La previsión de Neft Research, citada por Kommersant, anticipa que la recuperación de la oferta mundial pesará más que los factores que impulsaron recientemente las cotizaciones.
La recuperación de la oferta presionará los precios
Los precios de exportación del carbón térmico ruso podrían bajar durante los próximos años a medida que mejore la disponibilidad en el mercado mundial. Para finales de 2028, se mantendrían un 10–20% por debajo de sus niveles de junio, con diferencias según el destino de los envíos. La proyección corresponde a Neft Research y fue citada por Kommersant.
La previsión llega después de un periodo de subidas provocado por varias alteraciones simultáneas. El conflicto en Oriente Medio elevó los precios del petróleo y el gas, dando apoyo a otros combustibles. A ello se sumaron las restricciones a la producción de carbón en China y las interrupciones de los suministros procedentes de Colombia, Sudáfrica e Indonesia. Como resultado, el carbón en los mercados asiáticos alcanzó sus precios máximos desde 2024.
La situación comenzó a normalizarse en julio. China terminó sus inspecciones generales de seguridad en las minas, lo que permitió aliviar las limitaciones productivas. Los proveedores de Indonesia también empezaron a adaptarse a las nuevas condiciones. Neft Research espera que estos cambios generen un superávit y ejerzan presión bajista sobre los precios de los combustibles.
Los exportadores rusos operan con márgenes estrechos
Para los productores rusos, una bajada de las cotizaciones internacionales agravaría la presión que ya soporta la rentabilidad exportadora. Las empresas tienen que conceder descuentos, mientras que los elevados costes de infraestructura reducen los ingresos netos de las ventas exteriores. El resultado cambia de forma significativa entre corredores, porque el gasto de transporte determina si un cargamento es comercialmente viable.
Nikanor Khalin, analista sénior de metalurgia y minería de Euler, señaló que, incluso con los precios actuales, los productores de la región de Kémerovo —principal zona carbonífera de Rusia— solo obtienen beneficios cuando despachan el producto a través del Lejano Oriente. El sector queda así especialmente expuesto a cualquier descenso de los precios asiáticos o aumento de los costes logísticos. Quienes no tengan acceso a las rutas más favorables podrían sufrir una reducción adicional de la diferencia entre los ingresos de exportación y el coste de entrega.
El carbón térmico ruso entregado en China ya había bajado 5,3 dólares por tonelada, flete incluido, durante la semana terminada el 3 de julio. El movimiento semanal muestra la rapidez con la que los cambios en las expectativas regionales de oferta llegan al precio final. Sin embargo, por sí solo no confirma la tendencia de largo plazo proyectada hasta 2028.
Persisten apoyos a corto plazo
Evgeny Grachev, director del Centro de Índices de Precios, considera que las cotizaciones elevadas pueden mantenerse durante los próximos meses, ya que persiste la incertidumbre en Oriente Medio y los problemas de oferta no se han resuelto por completo. Su evaluación apunta a que la caída prevista para varios años no será lineal. Los riesgos geopolíticos y las interrupciones temporales de la producción o el transporte todavía pueden provocar periodos alcistas.
Las exportaciones rusas de carbón siguen creciendo pese a la presión sobre la rentabilidad. Los envíos aumentaron un 4,7% durante los primeros cinco meses, hasta 85,1 millones de toneladas. La combinación de un mayor volumen y unas perspectivas de precios más débiles obliga a productores y operadores a buscar un difícil equilibrio. Mantener los flujos sostiene la utilización de las minas, pero los descuentos y la costosa infraestructura limitan el beneficio de vender toneladas adicionales.
La recuperación de la producción china y de la oferta indonesia puede reforzar la capacidad negociadora de los compradores asiáticos e intensificar la competencia entre exportadores. Para los proveedores rusos, la cuestión central hasta 2028 será si una logística más eficiente y el acceso a las rutas del Lejano Oriente pueden compensar la caída proyectada del 10–20%. Las perspectivas dependen tanto de la oferta mundial como del coste de llevar el carbón ruso hasta los mercados donde su venta continúa siendo rentable.