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La brecha entre electricidad y gas frena la electrificación en Italia

Las empresas italianas pagan 73 €/MWh por la electricidad y 29 €/MWh por el gas. La relación de precios más desfavorable de Europa eleva los costes industriales y alarga la amortización de los equipos eléctricos.

La brecha entre electricidad y gas frena la electrificación en Italia

La electricidad supera ampliamente la media europea

Las empresas italianas afrontan una disyuntiva especialmente desfavorable entre electricidad y gas. Pagan 73 €/MWh por la electricidad y 29 €/MWh por el gas, según Ecoblog.it, lo que sitúa a Italia con la relación de precios más alta de Europa. Los promedios europeos rondan los 41 €/MWh y 18 €/MWh, respectivamente. La electricidad industrial italiana cuesta así casi el doble que la referencia regional, mientras que el gas también resulta más caro.

El desequilibrio no se limita a las grandes plantas intensivas en energía. Confindustria ha documentado una desventaja persistente en todos los segmentos de consumo, incluidas las empresas manufactureras medianas y los talleres industriales. Estas compañías compiten con productores alemanes, franceses y españoles que pagan facturas energéticas sensiblemente menores. El gas para los hogares italianos también cuesta alrededor de un 7 % más que la media de la zona euro.

La generación con gas traslada sus costes a la electricidad

La composición del sistema eléctrico italiano explica una parte central de la brecha. Una proporción considerable de la electricidad nacional sigue procediendo de centrales de gas, por lo que el coste del combustible se transmite directamente al mercado mayorista. El efecto es mayor que en países con sistemas más diversificados y una presencia superior de energía nuclear o renovable ya integrada en la red. Durante los picos, el precio italiano alcanzó 115,9 €/MWh, el mayor nivel entre las principales bolsas eléctricas europeas, según los datos citados de Arera.

Otras limitaciones agravan esta exposición. La geografía de Italia y su reducida capacidad de interconexión dificultan la importación de electricidad más barata cuando sube la demanda o baja la producción renovable. Los cargos de red, impuestos y costes del sistema han representado históricamente una proporción relativamente elevada de la factura final. Aunque algunas partidas se han reducido, su efecto residual sigue siendo importante.

Las decisiones de inversión favorecen el uso continuado del gas

La descarbonización industrial requiere sustituir calderas de gas por bombas de calor, hornos de combustión por equipos eléctricos y vehículos diésel por modelos eléctricos. Los procesos térmicos convencionales también pueden reemplazarse por sistemas de resistencia o inducción. Estas inversiones deben ser técnicamente viables y económicamente competitivas. Con una electricidad mucho más cara que el gas, los proyectos italianos suelen tener plazos de amortización superiores a los de iniciativas equivalentes en otros países europeos. Las empresas pueden aplazar la electrificación o mantener sus actuales equipos de gas.

Esto reduce la demanda de tecnología industrial eléctrica y los incentivos para invertir en infraestructuras de recarga, distribución y red. Italia ha ampliado su capacidad solar y eólica, pero Ecoblog.it señala que su integración todavía no basta para reducir los precios de forma constante durante las horas punta o los periodos de poco viento. Mientras las centrales de gas sigan siendo la tecnología marginal que fija el precio al contado, la electricidad continuará estrechamente vinculada al coste del gas.

Las medidas energéticas necesitarán tiempo

Reducir esta desventaja exigiría acelerar las renovables, reforzar las redes, ampliar las interconexiones y revisar los cargos del sistema. Son medidas de largo plazo, no un alivio inmediato para los consumidores industriales. Mientras tanto, un precio eléctrico de 73 €/MWh implica para los productores italianos tanto mayores gastos operativos como una rentabilidad más débil para las tecnologías destinadas a reducir el consumo de combustibles fósiles.

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