Los precios al contado del biocombustible en Lituania suben un 65% antes del invierno
El índice lituano del precio al contado de la astilla de madera alcanzó 30,12 €/MWh, un 65% más que los 18,34 €/MWh de un año antes. No se prevé escasez, pero el encarecimiento y la competencia de los procesadores de madera amenazan con elevar el coste de la calefacción urbana.
El índice al contado alcanza 30,12 €/MWh
Los precios del biocombustible han subido con fuerza en Lituania antes de la temporada de calefacción, aumentando la presión sobre un sistema de suministro térmico urbano muy dependiente de la biomasa. Según Verslo žinios, las operaciones al contado se realizan actualmente a precios entre un 60% y un 70% superiores a los de septiembre del año pasado, aunque los participantes del mercado no prevén una escasez física de biocombustible.
El índice de precios al contado de la astilla de madera de la bolsa de biocombustibles Baltpool se sitúa ahora en una media de 30,12 €/MWh. En el mismo periodo del año pasado estaba en 18,34 €/MWh, lo que supone un aumento interanual del 65%. La diferencia de 11,78 €/MWh eleva de forma considerable la base de costes de combustible de los proveedores de calefacción antes del máximo estacional de demanda.
Los contratos para el invierno se están cerrando con valoraciones muy superiores al promedio actual, declaró a Verslo žinios Valdas Lukoševičius, director de la Asociación Lituana de Calefacción Urbana. La fuente no ofreció precios concretos para esos contratos, pero la prima indica que los compradores se preparan para una presión persistente durante los meses fríos y no consideran la subida al contado una oscilación pasajera.
La calefacción urbana queda expuesta directamente
La evolución es relevante porque el 90% del calor suministrado de forma centralizada en Lituania se genera con biocombustible, según Lukoševičius. Esa proporción también incluye los residuos quemados en centrales eléctricas. Con semejante dependencia, los cambios en el precio de la astilla pueden trasladarse directamente a los costes operativos de los proveedores y, finalmente, a las facturas de calefacción.
La tensión del mercado no obedece únicamente a la disponibilidad de material. Verslo žinios señala que la demanda de los procesadores de madera también contribuye a determinar el precio. La competencia entre productores de energía y procesadores por la materia prima leñosa puede mantener elevados los costes de compra, incluso si el volumen total de biocombustible basta para cubrir la temporada.
Para las empresas de calefacción urbana, el reto inmediato es por tanto el precio, no la seguridad del suministro. Las compras al contado ya son mucho más caras que hace un año y los contratos de invierno incorporan una prima adicional. Los procesadores de madera, mientras tanto, siguen compitiendo en el mismo mercado de materias primas. Los productores y comerciantes pueden beneficiarse de precios más firmes, pero los proveedores de calor tienen poco margen para evitar la subida cuando el biocombustible genera la mayor parte del suministro centralizado. Las cifras disponibles apuntan a que Lituania tendrá combustible suficiente, aunque los consumidores afrontan la temporada con una base de costes más alta en toda la cadena.