Los bajos rendimientos y los altos costes frenan las exportaciones de té de Bangladesh
Bangladesh produce unos 95 millones de kg de té al año, pero consume más de 90 millones de kg en su mercado interno. Un rendimiento de unos 1.400 kg por hectárea y costes de Tk200-220 por kg reducen su competitividad pese al aumento de la producción.
El crecimiento de la producción oculta la brecha de rendimiento
La producción de té de Bangladesh aumenta, pero el bajo rendimiento agrícola y los elevados costes unitarios siguen limitando la capacidad del sector para competir en el exterior. Según Tahsin Ahmed Chowdhury, director de operaciones de Finlay Tea Company, el país obtiene unos 1.400 kg de té por hectárea. Kenia alcanza alrededor de 3.500 kg y Vietnam, entre 3.200 y 3.300 kg. Las plantaciones bangladesíes producen así mucho menos en una superficie equivalente que sus principales rivales internacionales.
La diferencia repercute directamente en los costes. Mohammad Moazzem Hossain, del Departamento de Investigación y Desarrollo de la Junta del Té de Bangladesh, declaró a The Business Standard que producir un kilogramo cuesta Tk200-220 en Bangladesh, frente a Tk100-150 en países como India y Sri Lanka. El menor volumen por hectárea eleva el coste imputado a cada kilogramo y dificulta competir en mercados internacionales sensibles al precio.
Las cifras nacionales muestran, no obstante, un mayor volumen. La producción de enero pasó de 175.000 kg en 2024 a 309.000 kg en 2025 y 573.000 kg en 2026. El dato de enero de 2026 superó en 264.000 kg al del año anterior y en 398.000 kg al de enero de 2024, convirtiéndose en el mejor enero del periodo de tres años. Sin embargo, el aumento mide la producción total, no el rendimiento por hectárea.
El consumo interno reduce el excedente exportable
Bangladesh produce alrededor de 95 millones de kg de té al año y su mercado interno consume más de 90 millones de kg, según Moazzem. El volumen disponible para compradores extranjeros es, por tanto, limitado. La demanda local sostiene las ventas nacionales, pero también impide que el crecimiento de la producción se traduzca automáticamente en aumentos importantes del volumen o los ingresos de exportación.
Los ingresos exteriores reflejan esa presión. Según los datos publicados por The Business Standard, descendieron desde $4,47 millones en el ejercicio fiscal 2016-17 hasta $3,33 millones en 2025-26, una caída de $1,14 millones, o el 25,5 %. Tras tocar un mínimo de una década de $2,14 millones en 2021-22, se recuperaron hasta $4,10 millones en 2024-25. En 2025-26 volvieron a bajar en $770.000, o un 18,8 %.
La dependencia del té negro a granel supone otra limitación. La demanda mundial de té verde, blanco, oscuro y de jazmín está creciendo, mientras los productores chinos y japoneses obtienen precios superiores mediante marcas y productos de valor añadido, señaló Tahsin. La estrecha oferta de Bangladesh reduce su presencia en los segmentos de mayor precio y mantiene al sector expuesto a mercados con una fuerte competencia por costes.
Eficiencia, diversificación y marcas
El reconocimiento internacional de las marcas bangladesíes sigue siendo escaso. Kazi Arfan Ullah, gerente de Neptune Tea Estate de MM Ispahani Ltd, explicó que el té adquirido en subastas locales suele ser comercializado en el extranjero por distribuidores. El producto llega así al consumidor internacional, pero Bangladesh apenas construye una identidad propia y los productores locales no retienen plenamente el margen asociado a los artículos de marca.
Los representantes del sector reclaman mayores rendimientos, menores costes y una gama más amplia. Entre las medidas planteadas figuran instalar energía solar en las fincas, mejorar las condiciones de vida de los trabajadores y utilizar terrenos ociosos para generar electricidad y desarrollar otras actividades agrícolas. Tahsin también pidió tipos de interés más bajos para los préstamos al sector. Sin una mayor productividad, productos de valor añadido y marcas reconocidas internacionalmente, el aumento del volumen por sí solo difícilmente revertirá la pérdida de competitividad exportadora.