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Los ataques con drones causan pérdidas de 6.000 millones de rublos al libro ruso

La industria rusa del libro perdió 6.000 millones de rublos tras los ataques contra almacenes de Wildberries y Ozon. Se destruyeron unos 15 millones de libros y Eksmo advierte que el recuento podría llegar a 20 millones.

Los ataques con drones causan pérdidas de 6.000 millones de rublos al libro ruso

Las pérdidas en almacenes alcanzan 6.000 millones de rublos

La industria rusa del libro ha sufrido pérdidas estimadas en 6.000 millones de rublos después de ataques con drones contra almacenes de los marketplaces Wildberries y Ozon. Vladimir Grigoryev, director del departamento de apoyo estatal a la prensa periódica y la industria editorial del Ministerio de Desarrollo Digital, comunicó la cifra el 3 de septiembre en la conferencia «Mercado del Libro de Rusia 2026», celebrada durante la Feria Internacional del Libro de Moscú.

Según Grigoryev, los incendios destruyeron unos 15 millones de libros almacenados en esas instalaciones. El consejero delegado de Eksmo, Evgeny Kapyev, señaló que el balance podría subir hasta 20 millones de ejemplares cuando terminen los inventarios. La diferencia indica que el impacto físico y financiero todavía no está totalmente cuantificado.

Algunas editoriales ya notifican pérdidas importantes. Rosman calcula que fueron destruidos 126.000 de sus libros. Aún no ha determinado el importe definitivo porque los títulos afectados valían entre 150 y 2.000 rublos por ejemplar.

La concentración del canal digital eleva la exposición

Los daños afectan al principal canal comercial de la industria. Internet representó el 57,5% de la facturación de libros impresos en 2025. Las ventas digitales de estos títulos alcanzaron 62.100 millones de rublos, frente a un mercado ruso total de libros impresos y electrónicos de 150.300 millones.

El canal digital creció un 15,9% en 2025 y las ventas realizadas directamente en marketplaces aumentaron un 23%. Wildberries y Ozon se convirtieron así en vías esenciales para llegar al consumidor, pero también concentraron grandes inventarios en pocos centros logísticos. Un ataque contra esas instalaciones afecta simultáneamente a editoriales, vendedores y lectores.

Los almacenes de Wildberries sufren ataques desde el 18 de julio, según la información publicada, y los de Ozon desde el 22 de agosto. Resultaron afectados centros de San Petersburgo, la región de Moscú, Crimea, las regiones de Tambov y Vorónezh, y los territorios de Stávropol y Krasnodar. Las editoriales están planificando las tiradas con más cautela y algunas han reducido sus novedades.

El sector reclama alivio fiscal y crediticio

El Ministerio de Desarrollo Digital estudia aplicar durante un año un IVA reducido del 5%, frente al 10% vigente para los libros impresos. Kapyev advirtió que esta opción podría beneficiar solo a un grupo limitado de grandes editoriales.

Eksmo propone además reducir el IVA, evitar la regularización del impuesto previamente deducido por mercancía destruida, permitir que su coste se contabilice íntegramente como gasto y ofrecer créditos subvencionados para capital circulante. La cuestión va más allá de compensar inventarios. Eksmo calcula que el mercado comercial del libro podría alcanzar 122.000 millones de rublos en 2026 si los marketplaces adoptan una logística menos vulnerable, pero caer a 106.000 millones si continúan los problemas. En su escenario pesimista, las ventas entre septiembre y diciembre podrían bajar un 20%.

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