Argelia amplía el maíz en grano para reducir su dependencia de las importaciones
Argelia busca ampliar el cultivo de maíz en grano, especialmente en el sur, para depender menos de materias primas importadas para piensos. La disponibilidad de agua, tierra irrigada e infraestructura poscosecha condicionará el avance del plan.
La dependencia de los piensos impulsa la estrategia
Argelia quiere convertir el maíz en grano en un cultivo nacional a gran escala para reducir su exposición al mercado internacional de piensos y respaldar las industrias avícola y ganadera. La iniciativa forma parte de una política más amplia de seguridad alimentaria, ya centrada en el trigo duro y extendida gradualmente al trigo blando y la cebada.
El maíz en grano es la principal fuente de energía de los piensos compuestos. El especialista agrícola Laâla Boukhalfa declaró a Akhbar El Watane que representa el 60 % de las fórmulas de alimentación animal en Argelia. El país también importa alrededor de 1,5 millones de toneladas anuales de harina de soja como fuente de proteína. El pienso supone más del 70 % del coste total de producir carne de ave y huevos, por lo que la disponibilidad y el precio del maíz afectan directamente a ganaderos, procesadores y consumidores.
Según Boukhalfa, Argelia importa unos 5 millones de toneladas de maíz en grano al año y depende del exterior para más del 99 % de sus necesidades. Situó la producción nacional en un máximo de 260.000 toneladas anuales y en menos del 0,5 % del consumo. Las cifras no son coherentes entre sí: 260.000 toneladas equivalen a más del 5 % de un volumen importado de 5 millones de toneladas. Reflejan una elevada dependencia, pero no ofrecen un balance nacional conciliado.
El agua y la tierra limitan la autosuficiencia
El principal obstáculo es el riego. Boukhalfa estima que producir 5 millones de toneladas en el país requeriría cerca de 1 millón de hectáreas dedicadas exclusivamente al maíz irrigado. Argelia dispone actualmente de solo 1,5 millones de hectáreas de regadío para el conjunto de los cultivos. El maíz también necesita agua abundante, humedad adecuada y seguimiento continuo durante su ciclo de crecimiento.
Las regiones meridionales son el eje de la expansión por sus grandes superficies, aguas subterráneas y clima cálido. Boukhalfa afirmó que allí podrían obtenerse dos cosechas al año, con una primera siembra en marzo y otra en agosto. El modelo exige secaderos industriales cerca de las explotaciones para evitar pérdidas poscosecha, además de centros de acopio e infraestructura de transporte.
Elevar el rendimiento exige inversión
El rendimiento actual oscila entre 30 y 40 quintales por hectárea según la región, indicó Boukhalfa. El objetivo técnico es alcanzar 80 quintales por hectárea, mientras algunos agricultores con medios suficientes ya han conseguido 85 quintales. Generalizar esa mejora requerirá semillas de alto rendimiento, riego moderno, formación especializada y maquinaria para una siembra precisa en hileras.
El esquema de apoyo propuesto incluye crédito bancario especializado, capacitación técnica e incentivos públicos. El economista Ahmed Tartar dijo a Akhbar El Watane que la expansión permitiría suministrar pienso asequible, apoyar la cría de ganado bovino, ovino, caprino y aves, y crear actividad transformadora en el sur de Argelia. También mencionó la exportación como posibilidad futura, aunque la prioridad inmediata sigue siendo el mercado interno.
Para productores e inversores, las oportunidades abarcan el cultivo, el secado, el almacenamiento, el acopio y la fabricación de piensos. No obstante, sustituir importaciones dependerá de producir maíz local de forma fiable sin ejercer una presión excesiva sobre la tierra irrigada y las aguas subterráneas. Hasta que mejoren conjuntamente el rendimiento, la eficiencia hídrica y la capacidad poscosecha, la reducción de la dependencia exterior será gradual.