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La amenaza arancelaria de Trump sobre muebles enturbia el reinicio comercial con China

El presidente de EE. UU., Donald Trump, renovó su amenaza de imponer aranceles a los muebles de hasta el 200 %, con el fin de reactivar la producción en Carolina del Norte y del Sur. Según el South China Morning Post, la medida podría reducir las exportaciones chinas sin devolver la manufactura a EE. UU. y arriesga reavivar tensiones tras la prórroga de una tregua comercial.

La amenaza arancelaria de Trump sobre muebles enturbia el reinicio comercial con China

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, renovó su amenaza de imponer aranceles a los muebles importados, un paso que, según el South China Morning Post, podría erosionar parte de los flujos exportadores de China sin apenas reactivar la manufactura estadounidense. Analistas citados por el diario advirtieron que la medida arriesga escalar las tensiones entre las dos mayores economías del mundo, justo cuando la prórroga de una tregua comercial y las declaraciones conciliadoras apuntaban a una postura negociadora más viable.

Aranceles de hasta el 200 %

En una reunión de gabinete el martes, Trump señaló que los aranceles a las importaciones de muebles podrían alcanzar el 100 o incluso el 200 por ciento, e indicó que las medidas se aplicarían "bastante rápido". Presentó los aranceles como un intento de reactivar la industria nacional en Carolina del Norte y Carolina del Sur, antiguos centros de la producción de muebles de EE. UU.

"Ese negocio [del mueble] nos lo robaron otros, no solo China", dijo Trump, según el South China Morning Post. "De repente, uno está pidiendo muebles a China". La promesa siguió a su anuncio la semana pasada en redes sociales de que su administración había abierto una investigación arancelaria sobre las importaciones de muebles, cuyos resultados se esperan en un plazo de 50 días.

De alcance amplio, no específico contra China

Los analistas dijeron al South China Morning Post que los aranceles probablemente se estructurarán de forma amplia y no apuntarán directamente a Pekín. "Es probable que las medidas sean de alcance amplio, con la intención de relocalizar la fabricación de muebles en lugar de apuntar directamente a China", afirmó Lynn Song, economista jefe para la Gran China de ING.

Para los importadores, esa distinción importa. Un arancel de alcance amplio abarcaría los muebles de todos los países proveedores, no solo de las fábricas chinas, y reconfiguraría las decisiones de abastecimiento de todo el sector, en lugar de limitarse a desviar pedidos de China hacia otros exportadores. Tampoco resultaría fácil sortearlo reencaminando las compras por terceros países.

Por qué la relocalización podría no llegar

Incluso aranceles elevados podrían no devolver la producción a Estados Unidos, advirtieron los analistas, porque los muebles son difíciles de reubicar. "Los muebles no son como la electrónica", advirtió un analista. "No se pueden enviar por piezas y atornillar en Norteamérica". A diferencia del ensamblaje electrónico, la fabricación de muebles depende de materiales voluminosos, procesos intensivos en mano de obra y redes de proveedores consolidadas que no pueden reconstruirse con rapidez.

El resultado, según las fuentes del diario, podría ser un mayor coste de importación y menores envíos chinos sin un aumento equivalente de la producción estadounidense: una presión sobre los volúmenes comerciales en lugar de una reactivación manufacturera.

El momento complica la tregua

La amenaza llega en un instante delicado. Ambos gobiernos habían prorrogado recientemente una tregua comercial y la habían acompañado de un lenguaje conciliador, señales que los mercados leyeron como un paso hacia la estabilización. Un nuevo arancel a los muebles, según los analistas, podría minar ese impulso y reintroducir fricción en unas negociaciones que parecían enfriarse.

Para exportadores e importadores, la incertidumbre inmediata es el plazo de 50 días de la investigación. Hasta que se publiquen los resultados, los compradores afrontan tarifas poco claras sobre una categoría de producto difícil de reencaminar por terceros países, lo que deja las cadenas de suministro de muebles a merced de una decisión política prevista en cuestión de semanas.

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