El almacenamiento de gas checo roza el 70%, pero queda por debajo de 2025
Los depósitos de gas de Chequia estaban casi al 70% a comienzos de septiembre, por encima del objetivo intermedio de la UE pero alrededor de una quinta parte por debajo del nivel de un año antes. El Gobierno prevé suministro suficiente en invierno, aunque los elevados precios mayoristas y las bajas reservas europeas aumentan la exposición al clima y a la competencia por el GNL.
Chequia supera el objetivo intermedio de la UE
Los depósitos de gas de Chequia estaban casi al 70% a comienzos de septiembre, según datos del Ministerio de Industria y Comercio y de la Oficina Reguladora de Energía difundidos por la Agencia Checa de Noticias. El nivel supera el mínimo indicativo de la Unión Europea del 60% para el 1 de septiembre, aunque las existencias checas son alrededor de una quinta parte inferiores a las de un año antes.
El portavoz ministerial Tadeáš Provazník afirmó que no hay información que indique que el país vaya a incumplir el principal objetivo europeo, fijado en el 80% para el periodo comprendido entre el 1 de octubre y el 1 de diciembre. El ministro de Industria y Comercio, Karel Havlíček, y otros funcionarios mantienen conversaciones periódicas con comercializadoras y operadores de almacenamiento. Ningún comercializador ha señalado problemas de suministro.
El ministerio espera que el gas esté asegurado durante el próximo invierno. Los comercializadores combinan reservas almacenadas, contratos a largo plazo y a plazo, y compras continuas en el mercado. Chequia también se sitúa ligeramente por encima del promedio de la UE: los depósitos europeos están a menos del 65%, según el regulador energético.
Los precios altos frenan la inyección
Los analistas citados por iDNES y la Agencia Checa de Noticias atribuyeron la menor velocidad de llenado al encarecimiento del gas negociado en bolsa. El precio mayorista europeo superó el miércoles por la mañana los €75 por megavatio-hora, su máximo en más de tres años. El mercado reaccionó a nuevos ataques relacionados con Estados Unidos e Irán, a las disrupciones derivadas de la guerra entre Israel e Irán y a las menores reservas europeas.
Bloomberg calculó que a los Estados de la UE les faltan más de 100 teravatios-hora de gas, valorados en más de €7.000 millones, para alcanzar siquiera un nivel de almacenamiento del 75%. Italia llenó sus depósitos hasta cerca del 83% gracias a incentivos estatales. Alemania, que posee la mayor capacidad de almacenamiento de Europa, está apenas por encima de la mitad. Países Bajos y Bélgica, centros comerciales importantes para los mercados vecinos, también registran niveles relativamente bajos.
El invierno y la competencia por el GNL marcan el riesgo
La Comisión Europea afirmó que no existen preocupaciones inmediatas sobre la seguridad del suministro invernal. La demanda de gas de la UE está un 17% por debajo del nivel anterior a la crisis, mientras que la diversificación, la mayor capacidad de importación de GNL y el menor consumo dejan a Europa mejor preparada que en 2021 y 2022. Sin embargo, analistas de Goldman Sachs, Rystad Energy y Morningstar advirtieron que las reservas reducidas podrían elevar el precio invernal por encima de €100 por megavatio-hora.
El menor tránsito de buques metaneros por el estrecho de Ormuz ha restringido el suministro desde el golfo Pérsico. Según Bloomberg, el gas cuesta más del doble que un año antes. Go Katayama, analista de GNL de Kpler, señaló que un invierno más frío podría provocar una competencia mundial por el combustible. Las ofertas europeas más altas también podrían desviar cargamentos destinados a compradores con menor poder adquisitivo, como Pakistán y Bangladesh, repitiendo las tensiones de la crisis energética de 2022.
Para los consumidores checos, el actual encarecimiento mayorista se trasladará gradualmente a las facturas domésticas, principalmente mediante nuevos contratos de precio fijo y no como un aumento inmediato y generalizado. Ruben Marada, copropietario de Electree, dijo que si el precio se mantiene cerca de €70 durante un periodo prolongado, desaparecerá el margen para nuevas bajadas y las nuevas tarifas subirán progresivamente. El clima, la geopolítica y el momento de compra de los proveedores determinarán el coste de almacenamiento y el precio final.