Afganistán ya fabrica cerca del 90% de sus joyas de oro
Los talleres afganos ya abastecen cerca del 90% del mercado nacional de joyas de oro, según informó a la BBC la Unión de Orfebres de Kabul. La expansión ha desplazado buena parte de las piezas terminadas procedentes de países árabes, Irán, Pakistán y Turquía, aunque el sector todavía carece de canales de exportación.
Los talleres locales dominan el mercado
Afganistán produce ya dentro del país cerca del 90% de sus joyas de oro, según comunicó a la BBC la Unión de Orfebres de Kabul. El dato refleja una fuerte expansión de la fabricación local en un sector que antes dependía en gran medida de las piezas terminadas suministradas desde el exterior.
La mayor parte de las joyas de oro vendidas en Afganistán procedía anteriormente de países árabes, Irán, Pakistán y Turquía. Los productos nacionales concentran ahora la mayoría del mercado, lo que reduce el espacio para los proveedores extranjeros y otorga a los orfebres afganos un papel mucho mayor en el abastecimiento de la demanda interna.
Zabihullah Habib, representante de la Unión de Orfebres de Kabul, declaró a la BBC que Afganistán había logrado grandes avances en la producción nacional de joyas. Sin embargo, añadió que todavía no existen las condiciones necesarias para exportarlas a mercados extranjeros.
El sector emplea a unas 100.000 personas
El crecimiento manufacturero quedó patente en la primera exposición afgana de la industria del oro y la joyería, celebrada la semana pasada en Kabul. Al evento acudieron orfebres, comerciantes, personas vinculadas al sector y funcionarios del gobierno talibán. La feria sirvió de escaparate para una industria que busca mayor reconocimiento dentro y fuera del país.
Nooruddin Azizi, ministro de Industria y Comercio del gobierno talibán, afirmó durante la exposición que unas 100.000 personas trabajan en la industria afgana del oro y la joyería. Pidió crear una marca propia de Afganistán en los mercados mundiales del oro y sostuvo que las empresas deben poder comercializar internacionalmente sus productos con el nombre del país.
El reconocimiento de marca sigue siendo un obstáculo práctico. Algunos orfebres habían explicado previamente a la BBC que las piezas fabricadas en Afganistán, aunque dominan el mercado nacional, se venden como oro iraní, árabe, bareiní, singapurense, egipcio o argelino. Según ellos, los compradores desconfían de la denominación “oro afgano”, quizá por dudas sobre su calidad, pese a que la pureza puede comprobarse con independencia del lugar de fabricación.
La demanda importadora se desplaza hacia la materia prima
La expansión de los talleres locales implica una menor necesidad de importar joyas terminadas, especialmente desde los países que abastecían tradicionalmente el mercado afgano. No elimina, sin embargo, la necesidad de oro: los fabricantes deben obtener suficiente metal en bruto o semielaborado para mantener la producción. La información disponible no aporta cifras sobre el suministro de oro, la capacidad de los talleres, el volumen producido por peso ni el valor de las importaciones sustituidas.
El encarecimiento del oro también presiona la demanda interna. Para muchos afganos, sobre todo para las mujeres, el oro tiene un papel destacado como inversión y como símbolo de riqueza y posición social. Comprar joyas para las bodas, especialmente para las novias, continúa siendo una costumbre habitual y a veces considerada imprescindible, pero la subida de precios dificulta el acceso de muchas familias. El crecimiento futuro dependerá tanto de la capacidad productiva como del poder adquisitivo, la confianza en una marca afgana y la apertura de canales de exportación.